Va de nostalgias (parte 3ª)

La forma y el fondo están perfectamente conectados. Mediante el léxico, las descripciones, los tiempos de verbos, se consigue perfectamente el espíritu que, como averiguara el lector al final, quería García Márquez infundir a la obra.

Los verbos, en pretérito imperfecto e indefinido, indican una acción pasada lo que podría parecer una contradicción teniendo en cuenta lo dicho anteriormente de que todos los personajes viven en un presente eterno pero al considerar que al final del libro el último Aureliano ve desfilar el siglo de soledad de su familia en un solo instante en el que todos los hechos coexisten se comprende que el tiempo es convencional pero a la vez se ve que haber leído todo el libro en presente sería un error.

En el léxico se utilizan muchísimas figuras literarias lo que aumenta el aspecto idealista de la obra. Además los hechos han sido muy exagerados, tanto los reales como los inventados, por lo que no resulta extraño que hayan momentos en que el lector no sepa como reaccionar ni que admitir pues además el libro va derivando del carácter puramente costumbrista que parecía poseer al principio hacia cauces más ideológicos ofreciéndonos el autor un intento de interpretación de este mundo a base de otro creado por él que presenta los aspectos del primero pero muy desorbitados, con personajes endurecidos por fuera, hombres que precisan demostrar su machismo a cada instante, y mujeres que se entregan por tantas cosas y sin embargo todos ellos resultan por dentro ingenuos, sinceros, puros ideológicamente ya que no físicamente.

El estilo de Gabriel García Márquez es a la vez realista e idealista. Por una parte se advierte su realismo en la exactitud de las descripciones y de los retratos psicológicos de los personajes, es posible imaginarlos a todos con tal lujo de detalles que al acabar el libro parecen conocidos de siempre. Tampoco evita el autor las escenas más o menos escabrosas descripción de actos sexuales, de pensamientos y deseos que arrastran,

“… en un terrible estado de agotamiento se dejo llevar a un lugar sin formas, donde le quitaron la ropa y lo zarandearon, en una oscuridad insondable…”

“.. su voluntad definitiva fue demolida por el ansia de descubrir… Apenas tuvo tiempo de… meterse una mordaza entre los dientes para que no le salieran los chillidos de gata…”

o escenas violentas : fusilamientos que marcarán traumas y caracterizarán formas de obrar, guerras, miserias, sufrimientos

“… lo llevó al cuartel, no para que viera un fusilamiento sino para que no olvidara en el resto de su vida la sonrisa triste y un poco burlona del fusilado…”

Por otra parte el idealismo se centra en la capacidad que posee para hacer ver al lector la belleza que encierran todos los actos incluso los más desagradables, en mostrar la dignidad de reírse de todo y refugiarse en lo bello pero no cobardemente sino aceptando también aquello que martirizará en las largas noches de insomnio como la angustia de José Arcadio Segundo al que

“…no había poder humano capaz de hacerlo salir (de aquel cuarto que le había proporcionado la paz) porque no quería ver el tren de doscientos vagones cargado de muertos que cada atardecer partía de Macondo hacía el mar…”

que acabará concretándose en la atroz obsesión de no ser enterrado vivo, o en el pánico de Úrsula a unas relaciones sexuales que podrían acarrear hijos con partes no humanas, o en el verdadero terror de Amaranta al amor por considerarse poco preparada y no por egoísmo, y tantos miedos que se ocultan porque lo contrario seria estúpido y quedan así difuminados, yo creo que esa es la razón de que a los lectores les guste porque una cosa es el dolor que existe y hay que admitirlo e incluso exigirlo en libros que pretendan una cierta dosis de realismo, aunque sea muy poca, pero otra muy distinta es la morbosidad barata, el pretender convencer al lector de que una persona padece a base de demostrar sus sufrimientos siete veces en cada página. El hecho de que los Buendía sean una estirpe condenada desde el principio no es óbice para que realicen grandes cosas y no vale el alegar que ellos no sabían el final que les esperaba, porque si viendo un siglo de posibilidades eran capaces de desmoronarse habría que suponer que son de esas personas que a la primera contrariedad se sientan a llorar a la puerta de su casa en lugar de volver a intentarlo una y otra vez.

Después de explicar la mezcla de idealismo y realismo he de decir que la novela es idealista porque el final que es el que da sentido lo es pero el autor cree conveniente, creo yo, darle una ligera capa de realismo en el aspecto formal (vivirán en un pueblo igual a los demás en apariencia, serán personas normales y con problemas normales también en apariencia) con la intención de que interese más y el libro no degenere hacia la ingenuidad infantil de los cuentos.

Y ahora, la explicación prometida. Este es un comentario de texto que escribí en COU, es decir con 16 o 17 años. Durante uno de los trimestres vino un profesor sustituto de Literatura por enfermedad del titular. Era un chico joven y mono que despertó auténtica locura entre las alumnas (estudiaba yo en un instituto público pero exclusivamente femenino). Sin embargo, el recuerdo que a mi me ha quedado no es el de su aspecto o su trato sino del hecho de que fue él quien me/nos descubrió el boom latinoamericano, descubriendo él a su vez mi pasión por los libros. En este trabajo me comentó, sabiendo que estaba en un COU de Ciencias y que planeaba estudiar Medicina al año siguiente, que “creía que equivocaba mi vocación”. No solo no fue así sino que ahora, más de cuarenta años después, compartir este texto ha supuesto para mí un sano ejercicio de autocrítica, como os dije al principio no he corregido nada salvo los acentos (en aquella época no acentuaba ni mi apellido) y reparo en errores de puntuación, reiteración de términos, falta de precisión conceptual… Pero también me ha permitido valorar lo mucho que he mejorado a pesar de mi dedicación primordial a la Medicina. Y vosotros ¿ qué opináis? ¿apuntaba maneras?

Maite
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Maite

Soy médico forense y una loca de la novela negra con poca truculencia en las muertes y mucha complejidad psicológica. De todas formas leo de todo y me encantan también las películas de cualquier género y los cantautores.

6 comentarios en «Va de nostalgias (parte 3ª)»

  • el domingo, 20 de febrero de 2022 a las 1:22 am
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    Querida Maite, apuntabas y muy alto. A lo largo de tus entregas he ido pensando que nos dabas a conocer un trabajo tuyo realizado con otro fin. Lo que no podía imaginar, tanto por la profundidad del análisis como por el léxico de semejante “tesis”, es que lo escribieras con diecisiete años. El profesor debió de alucinar y seguro que todavía se preguntará que fue de ti. De momento estás escribiendo en esta web (y por muchos años que sigas haciéndolo), pero tienes madera de escritora y nunca es tarde si la dicha es buena, que en este caso sería para todos.
    En cuanto a “Cien años de soledad”, le he leído en dos ocasiones, pero visto lo visto en tus artículos me doy cuenta que no me acuerdo de casi nada. Debí emborracharme con el lenguaje de García Marquez y me quedó la amnesia propia de los alcohólicos. Me gustaría volver a revisarlo para tener en cuenta tus explicaciones, pero tengo una lista tan grande de lecturas pendiente que no acabaría ni en un siglo de los Buendía y menos en el mío.
    Enhorabuena por el trabajo que realizaste y gracias por mostrarnos algo que seguro es muy entrañable para ti. Un abrazo.

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  • el jueves, 24 de febrero de 2022 a las 7:01 pm
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    Ni remotamente me habría imaginado que eras tú con 16/17 años quién escribía esto
    Sospechaba que tú estabas detrás de algún modo, pero….qué barbaridad!!!
    Si yo soy el profesor te machaco el cerebro hasta convencerte de tus aptitudes y no dejar perder una persona tan dotada para la crítica, las letras y la escritura.
    Brillante aunque me desconcertaba cierta confusión en el escrito y el análisis.
    Una pasada Maite.
    Gran desenlace.
    Muchísimas gracias.

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  • el viernes, 25 de febrero de 2022 a las 4:02 pm
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    Maite, leyendo tus entregas como comentario de texto de esa obra con tan sólo 16/17 años, creo sinceramente que , o te equivocaste en no ir a la Facultat de Letras, o deberías haber compaginado la medicina con el arte de escribir, ya sea como escritora o crítica literaria.
    Leyéndote, entiendo el porqué lo mío era el bachiller de ciencias y en buena medida mi vocación hacia las “mates”, pero como tú, acabé estudiando medicina.
    Maravilloso trabajo en COU, que también se hace vigente ahora.
    Acaba tu vida profesional actual, y empieza a pensar en reconducirte de alguna manera hacia “las Letras”.
    Maravilloso, maravilloso…
    Ah!!, por cierto, de qué manera tan estética has vestido tu exposición. Veo que has aprendido bien el arte de resaltar los párrafos que más ímpetu quieres que tengan.
    Besos 😘😘

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  • el viernes, 4 de marzo de 2022 a las 12:16 pm
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    Hola Maite,me has dejado anonadada! Me dan ganas de pasarle tu comentario a alguno de mis compañeros de literatura para que lo comparen con los comentarios que ahora les hacen los alumnos de bachillerato. Bueno, tu tenías una ventaja, un profe guapete y interesante. No vale doparse! Je,je,je !
    Nada, que eres una crack, creo que aún estás a tiempo de compaginar tus dos grandes pasiones.
    Un besazo enorme!

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    • el lunes, 7 de marzo de 2022 a las 3:47 pm
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      Gracias a todos por vuestros comentarios de los que extraigo, además de mucho cariño, un refuerzo para una vocación literaria, olvidada durante tantos años y ahora retomada modestamente gracias a la web. La medicina me ha dado muchas satisfacciones, como ya os he explicado muchas veces, pero ahora que se acerca la retirada tengo claro que buscaré nuevas vías para seguir en contacto con la lIteratura, además de las que ya recorro.
      Y dejadme hacer un apunte especial. Ya ves querida Marian lo que valéis los profesores entusiastas y amantes de vuestro trabajo, y como nos ayudáis a los alumnos, incluso aunque parezca al principio que no os hemos hecho demasiado caso.
      Besos a todos.

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  • el viernes, 11 de marzo de 2022 a las 12:43 pm
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    Maite, llego tarde! Disculpas.
    Ya te exprese mi admiración de palabra. Sorprende mucho que a esos años llegarás a analizar la inmensa obra de Gabo con esa profundidad, con esa capacidad de examinar texto y personajes…y saber explesarlo de una forma mucho más que digna para esa edad.
    Aunque el amor platónico por tu apuesto profesor fuera una buena mecha, los fuegos artificiales los cocinaste tu.
    Recuerdo que la noche de la cena en Bar Verat nos preguntaste con cierta sorna si pensábamos que habias mejorado algo tu técnica con los años… como estábamos ya entre copas la respuesta fue fácil: amiga, eres un muy buen vino, ahora más equilibrado y más sabio gracias a la solera.
    Solo deseo que algun día dejes la charcuteria – me refiero a tu trabajo, no a la novela negra, ja,ja,ja – y nos obsequies con más copas de ese espléndido caldo.
    Un beso.
    (P.D.: tendrás que reconocer que he sido el mejor detective, el primero en dar con el whodunit de tu trama!)

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