El último barco de Domingo Villar

El pasado 22 de mayo fallecía Domingo Villar, escritor vigués de novela negra que con sólo tres obras del género, protagonizadas por dos peculiares personajes de los que más adelante os hablaré, supo hacerse un espacio permanente en el panorama literario que ahora se ha convertido en un hueco muy difícil, por no decir imposible, de llenar.

Ya veis que os habla una auténtica incondicional del novelista y quiero que esta entrada sea mi particular homenaje a él y, sobre todo, a una de sus tres obras, “La playa de los ahogados”, la única que por el momento tiene versión cinematográfica. De la película, de 2015 y que seguramente Pedro R. ya conocerá o estará buscando en este momento, sólo quiero deciros que se puede disentir en los actores elegidos pero que la fluidez de la trama lleva a pensar, al menos a mí, que el hecho de que el autor de la novela sea coguionista del film no es una idea tan mala como parecen creer muchos escritores.

Pero volviendo a la obra literaria, Domingo Villar publicó en 2006 una novela, “Ojos de agua”, con un caso criminal investigado por un inspector gallego, Leo Caldas, y su ayudante Rafael Estévez, éste último un maño que, por su carácter impulsivo y sus prontos, que le han metido en más de un lío, ha sido trasladado o “desterrado” (pues así lo vive él) a su actual destino. Ambos protagonistas pueden resultar algo arquetípicos en un principio, pero la agilidad de la historia y el fino humor que impregna todo el texto lo convierten, en mi opinión, en una novela resaltable dentro del género.

La segunda novela, “La playa de los ahogados”, publicada en 2009 con los mismos protagonistas, ya más familiares para los lectores, ha sido definida por algunos críticos como “la mejor novela negra española en mucho tiempo”. No sé que opinaréis los que la leáis después de esta reseña (es malo provocar grandes expectativas) pero para mí supuso un antes y un después en la lectura del género, a lo que se suma el particular cariño que le tengo, por los motivos que ahora os voy a explicar.

Conocí al autor y a la obra (a “Ojos de agua” llegué después y ya por haberla buscado expresamente) a través de mi querido librero Paco Camarasa, del que ya os he hablado en otras ocasiones. Domingo Villar y Paco Camarasa se tenían un afecto muy especial y nos pasamos años esperando la tercera novela de Leo Caldas con gran desesperación de Paco que, según nos informaba puntualmente en los clubs de lectura, seguía las vicisitudes de su redacción pormenorizadamente. “El último barco” se publicó en 2019 tras diez años de elaboración marcados por la muerte del padre del escritor, distintos episodios de página en blanco y un sentimiento de disgusto tan profundo que le llevó en una ocasión a rehacerla por completo. Cuando apareció por fin, Paco hacía casi un año que había muerto.

Cuando Domingo Villar vino el Sant Jordi siguiente a la publicación a dedicar libros, allí estaba yo, pero no para la firma de “El último barco” sino la de “La playa de los ahogados” (comprado en “Negra y Criminal” y que para mí supuso el descubrimiento del autor); a ese momento pertenece la foto que encabeza esta entrada. Es sabido que los autores prefieren firmar su última novela, pero cuando compartimos la historia que os he contado, añadiendo él que una de sus penas era que nuestro común amigo hubiera fallecido sin poder leer el libro, no sólo tomó mi ejemplar con enorme cuidado, sino que lo enriqueció con una de las más preciosas dedicatorias que he tenido oportunidad de leer.

Domingo Villar no era amigo mío, vivía demasiado lejos para tener oportunidad de frecuentarnos, pero el afecto que asocio a su nombre ha sobrevivido a su pérdida. Era un gallego dulce y melancólico con ese punto de ironía que descubriréis en sus libros, de los que sólo cabe lamentar que sean únicamente tres, porque aún le quedaba mucho por decir. Y para no acabar envuelta en la morriña, un guiño para Lluís: ¿sabías que también era crítico gastronómico? Yo lo he descubierto preparando esta entrada.

Maite
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Maite

Soy médico forense y una loca de la novela negra con poca truculencia en las muertes y mucha complejidad psicológica. De todas formas leo de todo y me encantan también las películas de cualquier género y los cantautores.

7 comentarios en «El último barco de Domingo Villar»

  • el sábado, 2 de julio de 2022 a las 3:31 pm
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    Fantàstica y muy entrañable entrada.
    Si estuviera en Barcelona estaría delante de mí librería preferida esperando a que abrieran y rogar la venta de la playa de los abogados.
    Me ha cautivado tu escrito y relación con unas personas tristemente desaparecidas y tan imprescindibles en un mundo como el nuestro.
    Un beso muy fuerte

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  • el domingo, 3 de julio de 2022 a las 4:28 pm
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    Magnífica entrada Maite. Me encanta esa emoción que sabes transmitir en tus escritos.

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  • el domingo, 3 de julio de 2022 a las 8:45 pm
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    Maite, como Pepe, me dispongo a la búsqueda del libro que recomiendas. Tanta sensibilidad al describir al autor, su dedicatoria y al mismo espíritu de Paco, me invitan a señalar a la Playa de los ahogados como lectura para este verano, seguro.
    Un abrazo
    Manel

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  • el martes, 12 de julio de 2022 a las 8:42 pm
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    Maite, mil gracias. Has sabido trasmitirnos emociones, afectos, amor por la lectura… y por la escritura, por lo de parir a ese “hijo” aun no escrito (el que el pobre Paco, que tanto lo esperaba, no llegó a conocer).
    Y una admiración capaz de tentar incluso a los que no somos devotos del género. No los dejaré escapar. Gracias por tu consejo y por el inmenso cariño que destila tu texto.

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  • el jueves, 21 de julio de 2022 a las 2:03 pm
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    Maite, me ha gustado mucho tu escrito. Voy a leer el libro.
    Un abrazo
    Begoña

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  • el domingo, 14 de agosto de 2022 a las 11:20 am
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    Maite, has sabido plasmar con mucha ternura y emotividad la relación que se establece con un autor admirado a través de su obra. Los lectores nos adentramos en el pensamiento de los escritores y, por tanto, penetran en nuestra intimidad. Ellos desconocen en la mayoría de ocasiones el impacto que nos producen, lo cual les resultaría a menudo satisfactorio. Para variar la ecuación está tu escrito y esa foto de portada en la que aparecéis los dos sonrientes con un abrazo sobre La playa de los ahogados. El testimonio me ha cautivado. Le leeré y os recordaré a los dos. Un abrazo.

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