viernes, 28 de agosto de 2026
Història

CAMINO A LA ABSTRACCIÓN

¿Sabíais que la pintura abstracta inició su andadura de la mano de una española, en la Inglaterra victoriana y gracias al espiritismo? Pues sí, concretamente de una mujer nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1814 y fallecida en Londres en 1884, Georgiana Houghton.  Su arte recibió poco reconocimiento en su época por el hecho de ser mujer y también porque dedicó su vida al espiritismo y no hizo publicidad de su trabajo. «El espíritu es quien conduce mi mano cuando pinto sin que yo pueda hacer nada para controlarlo», escribió.

Georgiana fue la séptima de los hijos de una familia de comerciantes que más tarde se trasladó a Londres, donde se formó. En 1851 murió una hermana con la que ella se sentía muy unida, hecho que la llevó a intentar comunicarse con el espíritu de la difunta. Autodidacta, entre los años 1860 y 70, produjo una sorprendente serie de acuarelas abstractas asegurando que estaba guiada por varios espíritus, entre ellos varios artistas del Renacimiento, y de seres angelicales.

G. Houghton
Georgiana Houghton
G. Houghton. Flowers
Flower of Catherine Stringer.  Georgiana Houghton, 1866

En 1871 con una producción de 150 obras, expuso en la New British Gallery en Bond Street ante el público perplejo de Londres. La exposición resultó un fracaso comercial y la dejó en la quiebra. Posteriormente continuó pintando, pero su trabajo no tuvo apenas repercusión pública. Murió en la pobreza en 1884. La mayoría de sus obras recalaron en la Unión de Espiritistas Victorianos de Melburne (Australia), donde fueron enviadas para una exposición que no llegó a realizarse hasta 2015 en que 25 de sus acuarelas formaron parte de una muestra organizada por el Museo de Arte de la Universidad de Monash con los fondos de dicha asociación. En junio del año siguiente, el Instituto de Arte Courtauld organizó una exposición titulada Dibujos Espirituales presentando obras de Houghton que habían sobrevivido. A partir de entonces, algunos críticos de arte la consideran como la primera artista abstracta.

Georgina Houghton no fue la única pintora influida por el espiritismo. Curiosamente, y a pesar de resultar contradictorio, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, los avances científicos, incluidas las teorías evolucionistas, tuvieron una consecuencia sorprendente: el  auge del espiritismo y la aparición de nuevos movimientos religiosos. Hay que tener en cuenta que en esa época los descubrimientos como los rayos X, las ondas de radio y otras fuerzas hasta entonces desconocidas, eran el pan de cada día y los fenómenos inexplicables la comidilla de la alta sociedad.

Una de las nuevas doctrinas fue la teosofía, una amalgama de religiones y corrientes filosóficas que iban desde el neoplatonismo, hinduismo y budismo a los testimonios sobre viajes astrales. Se basaba principalmente en los escritos de Helena Blavastky, una aristócrata rusa muy viajada que afirmaba ser vidente con poderes telepáticos.

Blavastky, junto a los americanos  Henry Olcott y William Quan Judge, fundó en 1875 la Sociedad Teosófica, teniendo como uno de sus objetivos el estudio comparativo de todas las religiones, todas las ciencias y todas las filosofías, para intentar descubrir la enseñanza fundamental en cada una de ellas y revelar la “verdad eterna” que lo sustentaba todo: lo material, lo espiritual y lo universal.

Digamos que la teosofía pretendía conciliar los cultos de Oriente y occidente, el mayor conocimiento posible, para crear en la tierra un clima de armonía donde cada ser humano pudiera gozar de la iluminación. La idea era purificarse al máximo para llegar a lo esencial, a través de la búsqueda de la sabiduría y de la simplicidad.

La teosofía propone que todas las religiones actuales y antiguas surgieron a partir de una enseñanza o tronco común que ha quedado oculta bajo el velo de las doctrinas que se fueron elaborando con el correr de los siglos, llevando muchas veces a contradicciones. El estudio comparativo de la Ciencia y la Filosofía serían una forma de acercamiento a esta enseñanza original, que no es otra cosa que la realidad permanente que subyace por detrás del mundo sensible sujeto al constante devenir.

Intelectuales de ambos lados del atlántico leyeron con fruición los libros de Blavastky y muchos artistas de vanguardia se identificaron con sus ideas. Entre sus acólitos se encontraban Piet Mondrian, Frantisek Kupka, Kazimir Malévich y Vasili Kandinsky, cada uno de los cuales sería considerado más tarde el creador del arte abstracto. Lo cierto es que ninguno de ellos lo fue. Las imágenes creadas a partir de marcas y de símbolos geométricos son tan antiguas como el propio arte, pero, en el contexto del canon artístico occidental, además de Georgina Houghton,  otra seguidora de la teosofía, la sueca Hilma af Klint (1862-1944), se les adelantó.

Af Klint creó junto con cuatro amigas su propio grupo de espiritistas cristianas llamado Las Cinco. Se reunían todos los viernes para tomar el té y después se ponían manos a la obra para invocar los espíritus, anotando con todo detalle los mensajes recibidos. Así durante años sin recibir una instrucción específica, hasta que en 1904 los espíritus les encomendaron producir pinturas astrales y levantar un templo para albergarlas. En respuesta, Hilma realizó 193 obras de arte entre 1906 y 1915, conocidas en conjunto como Pinturas para el templo. Decía que eran las fuerzas sobrenaturales las que pintaban a través de ella y cada cuadro revelaba un mensaje ininteligible procedente del más allá. Hay que tener en cuenta que lo sobrenatural estaba en boga entonces y Af Klint estaba dispuesta a mirar más allá del mundo material para acceder a una forma diferente de ver. No se dedicaba solo a observar, sino a transmitir energías y hacer visible lo invisible.

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Grupo VI, Evolución nº 13. Hilma af Klint, 1908
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Grupo IX, El cisne nº9. Hilma af Klint, 1915

Af Klint murió en 1944, el mismo año que Kandinsky y Mondrian. Para entonces, ambos eran famosos por sus pinturas no figurativas, muy influenciadas también por la teosofía y lo espiritual. Sin embargo, la obra de su colega sueca era completamente desconocida ya que no las expuso en vida; es más, dio instrucciones expresas para que no se mostraran en público hasta que no hubieran transcurrido, al menos, veinte años desde su muerte, cuando el mundo estuviera preparado para recibirlas. No veinte, sino cuarenta y dos años se sucedieron hasta que sus cuadros se exhibieron por primera vez en la muestra Arte Espiritual, organizada en Los Ángeles en 1986. Tras ello, volvió a caer en el olvido hasta hace unos pocos años en que, repentinamente, se ha convertido en protagonista de una serie de exposiciones de gran éxito. Parece que, tal como ella intuyó, ahora ha llegado su hora y la de apreciar las mil trescientas obras de arte místico  que legó.  

Hay quien pone objeciones a que la pintura de Af Klimt sea realmente abstracta ya que sus formas podrían considerarse símbolos específicos. Sin embargo, Kandinsky, Mondrian y otros elaboraban conscientemente un arte no representativo, sin referencias al mundo conocido ni abierto a la interpretación.

Kandisky (Moscú 1866-Neuilly-sur-Seine 1944), era profesor de Derecho en Moscú cuando una exposición de los impresionistas en la capital rusa el año 1896 le convirtió en un aspirante a artista y teórico del arte y emprendió camino a Munich, donde cursó estudios de pintura. Sus primeras obras las ejecutó bajo la influencia sucesiva del impresionismo, puntillismo y fauvismo y se fue inclinando cada vez más hacia un arte en el que el color se presenta independientemente de la forma.

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El jinete azul. Kandinsky, 1903. Óleo sobre lienzo; 55 x 60 cm. Colección privada.
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Casas en Munich. Kandinsky, 1908. Óleo sobre lienzo; 33 x 41 cm. Von der Heydt Museum. Wuppertal. Alemania.

Una tarde de 1908, al llegar a su estudio en penumbra, quedó impresionado por un enigmático lienzo repleto de suntuosos colores sin ninguna temática aparente. No había reconocido uno de sus propios cuadros, un paisaje, porque estaba apoyado en el suelo al revés; solo distinguió explosiones cromáticas y unas líneas que trazaban libremente su propio camino. Kandinsky se había dado cuenta de que era posible renunciar por completo a la representación de objetos del mundo exterior y que colores, formas y líneas pueden emplearse con el fin de estimular la percepción sensorial.

Siguió dando vueltas a esta idea y dos años después publicó en Alemania “Sobre lo espiritual en el arte“, un tratado en el que afirmaba que el primer fin del arte es expresar la interioridad profunda del artista, a la vez que era una defensa y promoción del arte abstracto. Él era un gran melómano y creía posible comparar los colores con sonidos. Por tanto, la pintura podía alcanzar el mismo nivel de espiritualidad que la música en cuanto a expresividad.

A esta toma de posición se añadieron tres pintores expresionistas alemanes: Franz Marc, August Macke y Paul Klee, con quien fundó el grupo “El jinete azul”. En los años siguientes sus teorías y sus obras tuvieron una gran repercusión internacional.

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Fuga. Kandinsky, 1914. Óleo sobre lienzo; 130 x 130. Beyeler Foundation. Riehen. Suiza.

A causa del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Kandinsky regresó a Rusia. De 1918 a 1921 trabajó en la política cultural del país, colaborando en la educación artística y en la reforma de los museos, que tuvo como consecuencia la mengua de su producción. Su punto de vista espiritual y expresionista del arte fue finalmente rechazado por los miembros radicales del Instituto de Cultura Artística, tachándolo de demasiado individualista y burgués, y en 1921 volvió a Alemania para trabajar en la Bauhaus, la escuela de arte y diseño con la que compartía su convicción de que el arte es capaz de transformar al ser humano y a la sociedad. 

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En blanco II. Kandinski, 1923. Óleo sobre lienzo; 105 x 98 cm. Centro Pompidou. París

En los años veinte, los elementos geométricos adquirieron una importancia cada vez mayor tanto en su enseñanza en la Bauhaus como en su pintura, especialmente el círculo, medio círculo, el ángulo, las líneas rectas y curvas.

En la década siguiente su vida dio otro vuelco, en esta ocasión debido a la acometida nazi y el cierre de la Bauhaus en 1933. Entre 1926 y 1933, pintó 159 óleos y 300 acuarelas, muchos de los cuales se perdieron después de que los nazis declararon degeneradas sus pinturas

Kandinsky se trasladó a las afueras de París donde trabajó hasta el final de su vida. En esta última etapa las formas se flexibilizaron y adquirieron un aspecto parecido a organismos microscópicos como si quisiera expresar su vida interior. Por entonces, muchas de sus obras fueron adquiridas por Salomon Guggenheim, uno de sus apoyos más entusiastas, y hoy en día están presentes en los mejores museos de arte moderno y contemporáneo.

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Cielo azul. Kandinsky, 1940. Óleo sobre lienzo, 1940. Centro Pompidou. París

Piet Mondrian (Amersfort, Países Bajos, 1872-Nueva York 1944) siguió una trayectoria parecida a Kandisnki, al menos en sus inicios. Como él, abandono una profesión, la de maestro, para dedicarse a la pintura impresionista, volcado en los paisajes de su Holanda natal en los que predominan los colores malva, gris suave y verde oscuro. Luego, su carrera se sumergió en una variedad de estilos y técnicas, como el puntillismo, el fauvismo y el expresionismo, en la búsqueda de un estilo propio. En su paleta cada vez fueron destacando con mayor énfasis los colores primarios, rojo, amarillo y azul, que serán la base de su obra abstracta, la más conocida, y que a su criterio expresan todas las emociones conocidas.

En la fase de experimentación, a menudo afloraron los árboles en sus cuadros y observando su sucesión es visible su camino hacia la abstracción.

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El árbol rojo. Mondrian, 1908. Óleo sobre lienzo; 70 x 99. Museo Municipal de La Haya

El árbol rojo lo pintó durante su breve fase expresionista, aplicando el color con pequeñas y vívidas pinceladas. El rojo del tronco y la maraña de ramas perfiladas en negro, más densas  en el lado derecho, destacan sobre el fondo azul en el que no hay un claro horizonte entre la tierra y el cielo. El resultado es vibrante. El suelo está surcado de pinceladas azules verticales y otras rojas más horizontales, cuyo motivo es difícil de definir. Hay que tener en cuenta que el expresionismo era un movimiento marcado por una concepción interiorizada de la creación, en la que la sensación vivida primaba sobre la percepción real, sin que esta última quedara descartada.

En 1911, Mondrian se mudó a París y se integró en la vanguardia de la ciudad. Inmediatamente apareció la influencia del estilo cubista de Pablo Picasso y de Georges Braque en su obra.

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Bodegón con jarra de jengibre. Mondrian, 1911-1912. Óleo sobre lienzo; 65 x 75 cm. Museo Guggenheim. Nueva York
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Bodegón con jarra de jengibre. Mondrian, 1912. Óleo sobre lienzo; 91 x 120 cm. Museo Guggenheim. Nueva York

Sus diversos estudios de árboles de ese año todavía contienen cierta representación, pero, cada vez más, están dominadas por formas geométricas y planos entrelazados.

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Árbol horizontal. Mondrian, 1911. Óleo sobre lienzo;76 x 112 cm. Munson-Williams-Proctor Arts Institute. Utica, Nueva York
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Manzano en flor. Mondrian, 1912; Óleo sobre lienzo; 78 x 107 cm. Museo Municipal de La Haya

Aquello dio lugar a sus cuadrículas geométricas abstractas que, a su vez, influyeron en el estilo de diseño de la Bauhaus, la arquitectura modernista y el diseño industrial.

Mondrian pensaba que al construir sus lienzos como cuadrículas, plagadas de ángulos rectos, estaba desvelando la armonía oculta del universo que tanto perseguían los teosofistas. Para él, las líneas verticales y horizontales eran como el ying y el yang; representaban todo lo contrario y a la vez complementario que hace que el universo funcione: lo espiritual y lo material, lo masculino y lo femenino, la noche y el día….

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Composición XI. Mondrian, 1913; Óleo sobre lienzo; 88 x 115 cm. Kröller-Müller Museum. Otterlo, Países Bajos
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Composición en rojo, amarillo, azul, blanco y negro. Mondrian, 1921. Óleo sobre lienzo; 60 x 60 cm. Museo Municipal de La Haya

Aunque al principio de su carrera Mondrian pintó muchos cuadros de árboles, al adentrarse en el ámbito de la abstracción dejaron de interesarle, es más, les rechazó por completo. En las reuniones sociales pedía que le cambiaran de sitio si les tenía a la vista y afirmaba que prefería Nueva York a París porque la abundante arboleda hacía de la capital francesa una ciudad demasiado romántica. Allí se trasladó en 1940, falleciendo por una neumonía el 1 de febrero de 1944 y siendo enterrado en el cementerio Cypress Hills en Brooklyn.

En la actualidad, Mondrian es principalmente conocido por estas pinturas no figurativas, a las que llamó composiciones, que consisten en formas rectangulares en rojo, amarillo, azul, blanco y negro separadas por gruesas líneas rectas negras; son el resultado de una evolución estilística que se cumplió en el curso de casi 30 años y aún continuó más allá, hasta el final de su vida.

Figura de la entrada: Murnau, tren y castillo. Kandinsky, 1909. Óleo sobre lienzo; 36 x 49 cm. Len Bachhaus. Munich.

BIBLIOGRAFIA:

Mira lo que te pierdes. El mundo visto a través del Arte. Will Gompertz. Ed. Taurus, 2023.

Árboles en el Arte. Angus Hyland y Kendra Wilson. Ed. GG, 2022.

Arte, toda la Historia. Stephen Farthing. Ed. Blume, 2019.

Historia del Arte. Mary Hollingsworth. Ed. Tikal.

Los ojos de Mona. Thomas Schlesser. Ed. Lumen, 2024.

Cinta
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2 comentarios en «CAMINO A LA ABSTRACCIÓN»

  • Completísimo artículo Cinta y muy interesante para mí, bastante lego como soy en el arte e historia de la pintura.
    Muy curioso ese período de auge del espiritismo (creo que otro seducido por estas ideas fue Conan Doyle) y la teosofía. Tengo entendido que una investigación británica sobre mediums y apariciones encontró un altísimo porcentaje de fraude, con algunos sucesos inexplicados. En todo caso veo que al menos potenció la creatividad de grandes artistas!

    Respuesta
  • Fantàstic Cinta!
    Portar-nos de la pintura d’un arbre, travessant els temps d’auge de l’espiritisme al món occidental i la seva relació amb el “naixement” de l’art abstracte del segle XX… començant per una pintora desconeguda i seguidora de l’espiritisme… parlar de les doctrines de la teosofia… fins a arribar, ja finalment, a la curiosa interpretació geomètrica, rectilínia, de la complexitat i l’harmonia de la vida de Mondrian, és una cosa que només podries regalar-nos tu, Gràcies.

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