viernes, 28 de agosto de 2026
ABOUT USMe lo han Contado

CARTA A UN AMIGO

Me resulta complejo explicar de qué va este artículo.

¿Es una reflexión? ¿una explicación? ¿un homenaje? ¿tal vez un auto homenaje? ¿una larga respuesta? …?

De lo que sí estoy seguro es del origen de su concepción. Es mi comentario/carta a Manel después de leer su emotiva última editorial.

Es la carta a un amigo, sí.

Golpeado por sus palabras, intenté escribir una réplica en su momento.

 Nunca salió de mi escritorio, me era imposible ser conciso. Necesitaba un artículo completo.

Esta sección es About Us.

Para los que no entendéis el inglés, significa que todo escrito relacionado con el grupo se tendría que reflejar en esta sección.

Hago un inciso.

Por tanto, querido Manel, tu última editorial era sustento de este bendito rincón de la web.

No te enteras del funcionamiento que tú mismo decidiste en su día..

En todos estos años que llevamos editando, más de cuatro ya, me siento un apestado.

¡Setenta y siete artículos publicados por mi parte y tan solo una colaboración ajena !!!

Qué os pasa!!! …….help…..

En fin, seguiré cabalgando por este magazín como el Llanero Solitario y volveré al cauce de este escrito.

En tu deliciosa editorial nos nombras a todos, nos alabas a todos y omites un miembro, el más importante, tú mismo.

No está bien visto el autobombo, desde luego, lo vemos impúdico.

Suele ser lo normal, menos en casos perdidos como el mío, abducido por un loco ególatra.

Aquí se escribe la verdad y os la voy a contar.

Manifiestas que los proyectos en este grupo, la Púaweb más concretamente, nacen de “algunos iluminados”, en plural.

No, querido amigo, aquí el único chalado eres tú.

El tipo de neuronas que te adjudicaron y el merdé que se produjo en el puzle de tu cerebro en el momento de tu nacimiento será motivo de estudio para la ciencia del futuro. Hoy no estamos preparados.

Recuerdo perfectamente tu llamada en plena pandemia…”voy a verte, tengo un nuevo proyecto”. “Convoco a Pedro también”.

Era un día soleado y más bien cálido, bonito para una comida y una tertulia agradable.

No se preveía borrasca hasta que abriste la boca para intentar, te confieso que no lo conseguiste, explicar tu última ocurrencia.

La única tormenta que se cernía en todo el Montnegre era la que tú traías.

La explicaste, sí, pero lo único que se entendía era la idea y gracias.

La ejecución era un disparate condenado al fracaso, pero en aquellos tiempos de flojera mental, con un virus letal rondando por todo el mundo, desgastadas las ilusiones, era fácil pensar que estabas infectado y convenía llevarte la razón.

Para lo que te quedaba de vida no iba a estropear una relación tan bonita y duradera.

Me costó contener la risa cuando me desmenuzaste la cocción de tu cerebro.

Teníamos que redactar un “magazine” en formato web. Es decir, volcar todos nuestros conocimientos informáticos adquiridos hasta el momento, para recrear aquella mítica revista (proyecto universitario que obviamente en 1980 fue en “formato papel”) de la cual tan solo fuimos capaces de sacar a la luz dos memorables números.

El único inconveniente era que todos nuestros “conocimientos informáticos” en aquel momento sumaban simplemente cero.

En mi caso tenía un ordenador casi virgen que me servía como copia de datos de la consulta, copia que realizaba mi eficiente secretaria, y para que mis torpísimos dedos que temblaban ante un teclado, pudieran confeccionar una lista de canciones que pirateaba en el único programa que sabía abrir, el mítico Emule.

Cómo disfruté siendo pirata musical con cada descarga de canciones y cagado de miedo por la amenaza de entrada de virus, en ese caso informáticos.

Lo cierto es que tu proyecto iba mucho más allá de tus conocimientos, y estos mucho más allá de tu temeridad e inconsciencia.

Fue bonito cuando nos desvelaste las diferentes secciones pensadas. Se podían adivinar grandes proyectos.

Eran todas muy apetitosas menos una, esa estrambótica e impronunciable About Us.

“Ay del  pobre que le toque”, pensé.

También acertabas con la elección de los desdichados redactores que ibas a enviar a una misión más suicida que la de los cañones del Navarone.

Incluso creo que puse cara de cierta ilusión, en una actuación de Óscar, cuando desvelaste mi cometido.

Era yo el encargado de la misión más suicida de todas.

Me tranquilizaba e inquietaba a partes iguales contemplar la cara de Pedro, mucho más dotado que yo para estos menesteres.

Sus comentarios, mejores que los míos, por supuesto, tampoco reflejaban un entendimiento e ilusión desatada.

La “trampa 22” (podéis buscar en Google lo que significa, indocumentados amigos míos), era presentarnos un proyecto literario aparentemente inalcanzable.

La trampa era que, a pesar de lo imposible, con mucho tiempo a nuestra disposición, era muy tentador y se veía posible.

Puesto que el proyecto estaba destinado al más absoluto fracaso contando nuestros conocimientos y el despiste general de la tropa, no me afectó especialmente mi incomprensión casi absoluta.

La maqueta que proponías no había por donde cogerla, creo que ha quedado claro, y supongo tranquilizó a mi mente confundida. “Escribo un artículo corto, machaco un poco a los amigos, cuatro dosis de humor y fin de la historia que no dará para más”.

Cuatro años después ,hoy, me parece que estoy reviviendo una historia irreal.

Incluso he llamado por teléfono al mismísimo Pedro, es cierto, para corroborar toda la verdad de lo que estás leyendo.

Su memoria y amabilidad me ha proporcionado estos documentos históricos.

puaweb los inicios 2
puaweb los inicios 1
La comida sirvió para digerir la idea. Pedro ejecutó las fotos y por tanto no aparece.

Cuando las naves del fracaso lanzaban sus últimos y definitivos cañonazos, apareció el más inesperado buque insignia, nuestro queridísimo almirante Max.

No existe la menor duda de que sin tu locura, Manel, y los conocimientos y paciencia de Max, esta aventura estaría en el fondo de los mares.

Cuando alguien me comenta que no colabora porque no sabe escribir, siempre opongo el mismo argumento, “yo tampoco”.

El pudor, incluso el miedo de dejar escritos infumables que van a ser leídos por amigos y curiosos, lo hemos tenido, y diría, seguimos teniendo, todos.

El paso del tiempo lo único que nos ha proporcionado es una técnica más pulida, menos pudor y un estilo más definido.

Empezamos ocho inconscientes, los que no nos atrevimos a decirte que “no” por cariño o pena, y hoy ya somos diez con la incorporación de Pere S. y Xavi.

Si nos dieran un mismo texto a los diez, estoy seguro que podríamos identificar perfectamente al autor de cada uno.

Sois muy buenos todos, sorprendentemente buenos, incluso brillantes muchas veces, con una variedad de estilos y contenidos insospechados al inicio, que hacen de la lectura de cada edición un adictivo placer.

Hay momentos en los que se lamenta no recibir suficientes comentarios. Lo puedo entender porque es agradable saber que hay alguien detrás de tu texto.

No es mi caso, obviamente, porque recibo millones de felicitaciones por parte de mis seguidores distribuidos por todo el mundo.

En Filipinas acaban de nombrarme hijo predilecto y tengo que renunciar continuamente a dar conferencias en toda América desde Canadá hasta Tierra de Fuego donde, por cierto, delante de un santuario de ballenas folladoras acaban de levantarme una estatua.

En cualquier caso, somos conscientes de que nuestro motor, y lo que nos motiva hoy, es más nuestra amistad que los potenciales lectores que van quedando por el camino. Algún fiel tenemos.

Con el tiempo, sin darnos cuenta del virus que nos habías metido, empezamos a pasar del sufrimiento a la diversión.

A la mayoría de nosotros hoy nos costaría dejar esta droga adictiva por muchos esfuerzos y horas que cuesta.

En mi caso particular, no sé si querías fastidiarme, fui enviado a las galeras de esa extraña sección llamada About Us (repito que ni el nombre es normal) y ya te he confesado que ni entendía lo que pretendías de mí.

Hoy disfruto de su poder, Me “troncho”. Son impagables los chorros de carcajadas que me ha proporcionado, que me habéis proporcionado.

Me he defendido como he podido y pido perdón a mis víctimas propiciatorias entre las cuales tú te encuentras especialmente. Si se trata de una venganza tan solo lo sabe el chalado que habita en mí y que no puedo controlar.

La web ha sido, y es, un proyecto que cuesta incluso hacerlo entender a nuestras parejas.

Una de ellas se atrevió a rebautizar a nuestra querida y santa “Púaweb”, no niego que con cierta gracia, (no sé si la tal gracia le salía de donde hay una raja y salen los pedos), como la “Putaweb”.

Como bien sabes, a mí estas ocurrencias me encantan y no deben estar faltas de razón cuando nos ven horas delante de un teclado y noches de chimenea hablando a una pantalla con los compañeros de viaje en un simulacro de redacción seria.

Estos “pantallazos” que tanta vida nos dan y sin los cuales sería imposible un proyecto que se fragua en Alella, Barcelona, Bilbao, Valls, Tarragona, Santander, Sant Cugat y Sant Iscle de Vallalta.

Estoy de acuerdo contigo en como defines a cada miembro del clan, aunque sea una caricatura de buen trazo.

Las virtudes van mucho más allá y tan solo los que estamos implicados conocemos esos matices que dejas ver.

Es cierto que hay veces que se hace una montaña escribir algo, ya sea por faltas de ideas, simple pereza o poca disponibilidad de tiempo ese mes.

Los que colaboran y siguen trabajando son, para mí, auténticos héroes.

Tú nunca fallas, querido editor.

Me gusta que menciones la solidaridad que hay en el grupo cuando alguien comenta “ya te editaré yo en el próximo número” como si fuésemos soldados en una trinchera.

A mi trinchera, ya lo he mencionado antes, bien es cierto que nadie acude. No sé si es porque hace falta mucha desvergüenza o porque es la pobre Cenicienta que solo comprenden en Groenlandia.

Aunque a estas alturas parezca una queja, nada más lejos. Hasta me divierte este estigma de lobo estepario siempre en el filo de la navaja.

Prometo que quería ser breve, pero ya ves que era imposible contestarte sin recurrir a la épica.

Es un ejemplo de lo que me suele suceder.

Mis crónicas empiezan y ni yo sé cómo terminan.

Tan sólo, para concluir me queda ir a lo más importante.

Quería dar las gracias a tus benditas y descolocadas neuronas por traernos proyectos tan imposibles como este, por traer ilusión en nuestra recta final, por darle una nueva oportunidad a nuestra fantasía, por tu trabajo incansable para sorprender a los amigos, por hacernos, en definitiva, mejores.

Larga vida a un genio/loco como tú.

Te necesitamos y queremos.

3 comentarios en «CARTA A UN AMIGO»

  • Nadie podría escribir mejor el reconocimiento a nuestro director ni describir más acertadamente lo que significa para nosotros lapuaweb. Destilas ternura y pasión.
    Gracias Pepe. Abrazos.

    Respuesta
  • Emocionante Pepe, emocionante, Como todo lo que generas alrededor. Me cuesta responder así, de sopetón, Necesito recuperarme un poco. Dame tiempo.
    Darte las gracias queda “sencilito”, pero sale del corazón.
    En seguida vuelvo.
    Un abrazo, amigo

    Respuesta
  • Genial Pepe! Gracias por darnos a conocer cómo hemos llegado hasta aquí. Los que no hemos formado parte del “núcleo duro” del proyecto desconocemos (yo al menos) los detalles de cómo empezó, así que gracias por este recorrido por nuestra/vuestra historia…!
    Es de justicia hacer los honores a Manel, alma máter del proyecto, que ha sabido no sólo “inventárselo”, sino entusiasmar al resto de autores de las distintas secciones. Todas las intervenciones de todas las secciones, son ricas en contenidos, interesantes y amenas, permitiendo el disfrute de los lectores. Las editoriales de Manel son especialmente “jugosas”, siempre con temas de gran interés y actualidad. También comparto el reconocimiento a la gran labor y dedicación de Max (…un santo!).
    Bueno…espero veros en la calçotada a todos y seguir disfrutando con vuestras aportaciones. Ojo con las ballenas folladoras Pepe!

    Respuesta

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