VOLUNTURISMO

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Debo confesar, queridos lectores, que cuando se me propuso esta sección pensé que iba a ser un paso desde la risita cómplice a la lagrimita a través de unos artículos que nos recuerdan años felices y, a veces, la tortura del tiempo. Temía ser la Cenicienta de las potentes secciones culturales. Pero cuando se me han aparecido colaboradoras jóvenes del nivel que tenemos he ascendido al Olimpo.

Nos proporcionan una visión joven, inquieta, algo inconformista y al mismo tiempo muy madura.

Qué fácil es criminalizar a toda una generación cuando tenemos estos ejemplos que nos reconfortan y transmiten esa confianza que todos necesitamos de un mundo mejor.

Hoy Clara, a quien ya conocéis por su artículo de “Periodismo Constructivo”, nos propone una interesantísima reflexión que espero genere ese necesario debate interno sobre modas y tendencias autodestructivas que van apareciendo constantemente en nuestra consumista sociedad.

Viva los Quijotes que se pelean con molinos, viva Clara.

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TURISTA Y COOPERANTE: LLEGA EL “VOLUNTURISTA”

Voluntariado, altruismo, turismo y otras confusiones

¿Te gustaría viajar al Nepal, conocer la ciudad de Katmandú, visitar el impresionante Parque Nacional de Chitwan, hacer una visita guiada por el Lago Fewa con vistas panorámicas del Himalaya después de haber tenido una sesión de yoga matutina con un profesor y, además, ayudar a niños colaborando con un Centro de Educación Infantil dando clases en las escuelas? Si es así, estás de suerte porque este tipo de viajes existen. Se llaman “volunturismos”.

El término “volunturismo” surge a partir de la combinación de las palabras voluntariado y turismo. Engloba dos ideas. Combina la ayuda humanitaria o medioambiental con el placer de viajar. El volunturismo se ha convertido en una práctica popular entre los jóvenes occidentales.  La mayoría de las personas que realizan este tipo de voluntariados tienen entre 20 y 35 años. Se calcula que aproximadamente 1,6 millones de personas optan por esta modalidad cada año, según la Organización Mundial del Turismo (OMT).

A priori cuesta apreciar las diferencias entre el voluntariado clásico y el volunturismo. Pero sí las hay:

El tiempo. La estancia de un voluntario en el país al que viaja suele durar, por lo general, entre 1 y 6 meses, o más. La de un volunturista suele ser mucho más corta, entre una o dos semanas. La continuidad también es un factor diferencial. Los voluntarios clásicos tienden a repetir. El volunturismo suele caracterizarse por estancias cortas y sin continuidad, como un viaje.

El coste. Normalmente el voluntario clásico solo tiene que pagarse el viaje hasta el lugar. “En la cooperación todos los voluntarios pagan el viaje. Los gastos de comida y alojamiento los paga la organización. Nos cuesta el viaje y poco más”, me explicaba Xavier Krauel, pediatra, cooperante y coordinador en la organización Vicente Ferrer desde hace 10 años. Los volunturistas, en cambio, suelen pagar bastante dinero para llevar a cabo el voluntariado. En la mayoría de los casos, quienes organizan este tipo de viajes son empresas que buscan beneficio económico. El precio varía en cada caso y depende de la empresa y del país a donde se viaja.

Projects Abroad: Pagar por trabajar

El caso más conocido es el de la organización mundial Projects Abroad. Esta empresa organiza proyectos en más de 50 países alrededor del mundo. La organización ofrece voluntariados de tres semanas por 3.000 euros o incluso estancias de una sola semana por 2.000 euros, sin vuelo incluido en ambos casos. Precios muy altos que incluyen desplazamientos, comidas, alojamiento, seguro médico, eventos sociales, etc.

Projects Abroad nace en los años 90 a raíz de la idea de un grupo de estudiantes ingleses de hacer “un descanso de sus estudios para hacer algo que valiese la pena”, según citan en su página web. Con el tiempo la organización se ha ido expandiendo hasta hoy, que ofrece programas de voluntariados para estudiantes de instituto y para aquellos que desean tomarse un año sabático o una pausa en su carrera.

Experiencia y formación. Los voluntarios clásicos suelen tener más experiencia y más capacidades. En muchos casos son profesionales de la ayuda humanitaria o de un campo en concreto. Son las propias organizaciones las que exigen ciertas habilidades y conocimientos para ser seleccionados. “En Vicente Ferrer buscamos profesionales que vayan a aportar algo con su trabajo”, asegura Krauel. “Tenemos muchas peticiones de jóvenes que no aceptamos. Ponemos una serie de requisitos. El voluntario tiene que hablar inglés, debe tener unos conocimientos especiales y tiene que estar disponible para un largo tiempo”, añade.

Muchas de las empresas que organizan volunturismos envían a personas sin las capacidades necesarias que debe presentar un cooperante en una acción de ayuda humanitaria. La incompetencia de muchos de los jóvenes que se importan es una de las principales críticas – y peligros- de este tipo de voluntariado.

Por último, las razones. La concepción clásica de voluntario es la de aquella persona que trabaja de manera desinteresada, con fines altruistas. “Voluntariado es la disponibilidad altruista para colaborar en alguna obra”, afirma Josep Lluís Fernández, un sacerdote y uno de los fundadores de la división de Bomberos voluntarios de Barcelona con quien tuve la oportunidad de hablar. Josep Lluís ha pasado 15 años de su vida trabajando como voluntario en Camerún. Trabajar de manera desinteresada y con fines altruistas no impide que el cooperante sienta una cierta satisfacción personal al participar en un voluntariado. Sentirse bien al ayudar al otro es algo innato y característico del ser humano. Este tipo de satisfacción no desacredita al altruismo, pero sí lo hacen otras satisfacciones personales como las que llevan a los volunturistas a realizar un voluntariado.

 El auge del volunturismo es consecuencia de diversos motivos. Por un lado, están aquellos que deciden hacer el voluntariado para conocer nuevos países y nuevas culturas. Por otro lado, hace ya unos cuantos años que los trabajos de cooperación se han convertido en una manera de ampliar el currículum. Muchas empresas valoran este tipo de experiencias como algo positivo que ayuda a destacar frente a otras personas. Asimismo, cada vez más organizaciones y empresas ofrecen prácticas de voluntariado a estudiantes o graduados.

El volunturismo ha sido y es objeto de grandes polémicas y críticas. Se cuestiona su ética, entre otras cosas, por los motivos que llevan a estos jóvenes a realizar un voluntariado. También por su elevado coste y por haber hecho del voluntariado un negocio turístico.  Pero, sobre todo, por estar convirtiendo a las poblaciones locales en atracciones turísticas. Esta tendencia a realizar viajes centrados más en el propio voluntario que en la comunidad, ha llevado a que los “selfies” y los “me gusta” pasen a primer plano, y las personas, a segundo.

También surge la pregunta de si el volunturismo hace más daño que bien. No siempre es suficiente la intención de ayudar. Los voluntarios deben ser útiles y efectivos y en muchos casos acaban siendo más un estorbo que una ayuda. “El voluntario tiene que ser un profesional que va a aportar algo con su trabajo. Enviar a jóvenes sin formación y experiencia es inútil. Se necesitan personas bien formadas y que conozcan el idioma”, cuenta Krauel.

“Siempre son bienvenidos todos aquellos que quieran ayudar, siempre y cuando se haga de manera consciente y su impacto sea real”, asegura Fernández.  Está en las manos de las empresas y organizaciones el reclutar a cooperantes con habilidades y con objetivos que los permitan ser -realmente- de ayuda.

Alguien dijo que con el tiempo y la madurez uno descubre que tiene dos manos, una para ayudarse a sí mismo y otra para ayudar a los demás. Me pregunto si el volunturismo es un síntoma de que las nuevas generaciones utilizan, cada vez más, no una, si no las dos manos para ayudarse a sí mismos.

11 comentarios en «VOLUNTURISMO»

  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 11:51 am
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    Me encanta el articulo y hace reflexionar sobre el egoismo/altruismo que a veces nos invade. Estoy de acuerdo que si uno decide hacer un voluntariado debe aportar más allá de a uno mismo.
    Sobresaliente levtura, enhorabuena!!

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 12:25 pm
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    Gran reflexión… y sin tomar partido. Perfecto! No tengo experiencia en el tema y por tanto criterio al respecto. Probablemente la mayor parte de gente que se apunta al volunturismo tenga buena voluntad, aunque parece que hay otros que intentan aprovecharse. Es un clásico, pero si pueden aportar algo al destino, bienvenido sea. Por lo menos, supongo que se va creando mas consciencia de la injusta desigualdad y de la cercanía de los que lo sufren.
    Enhorabuena y un abrazo a los dos.

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 1:17 pm
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    Quería creer que los que se apuntan al volunturismo lo hacen en su mayoría con intenciones generosas, porque no le veía sentido a acabar pagando lo mismo que si hicieran turismo puro.
    Pero el artículo, muy bien escrito y con un inteligente desglose de los distintos aspectos, me ha hecho cuestionarme muchas de mis ideas al respecto.
    Seguid por este camino los dos, ayudándonos a replantearnos opiniones y creencias con reseñas como ésta.

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 4:25 pm
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    Un articulo muy interesante Clara, yo he vivido un poco de cerca el tema porque mi hija Cèlia con sus amigas en un impase de preparación del MIR se plantearon ir 6 semanas con una organización a Camboya. Una vez sopesaron precios y trabajo real que iban a realizar en un hospital optaron por hacer un viaje por su cuenta a Vietnam -Camboya como turistas sin más.
    Los referentes históricos del voluntariado han ido unidos a trabajar en conflictos bélicos, en procesos de descolonización , hambrunas, emergencias sanitarias… Actualmente como bien dices el fenómeno del volunturismo “explota” a la generación milenial y así nuestras sociedades neoliberales limpian conciencias.
    Enhorabuena a los dos!

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    • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 8:00 am
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      Un article ple d’oportunitat i sentit. Us felicito, Clara i Pepe per la claredat expositiva i, fins i tot, la neutralitat emocional a l’hora d’expressar-vos.
      No seré jo qui posi en questió la feina del voluntariat, em sembla fora de tota dubte la valentia, amor i generositat amb que les organitzacions de voluntariats intenten aportar per paliar les consequències de l’odi, la guerra i les fatalitats. Òbviament, no són difícils trobar actituds que més responen a autosatisfacció que a l’atenció i entrega pel pròxim.
      Probablement, tirant del fil d’aquesta frequent, i sovint primera, expressió de la condició humana que és la cerca de l’autosatisfacció personal, i probablement també, la generació d’un mercat econòmic al seu voltant, ens trobem ara amb l’eclosió d’un fenòmen, el “volunturisme de l’article” que, en la meva opinió, te a veure més amb la superficialitat, la vanitat, la moda i el marketing que no pas amb el genuí sentiment d’ajuda al necessitat,
      Ara be, dit això, si a través d’aquest fenòmen arriba un brí d’esperança i atenció a la necessitat, no m’entretindré gaire en la seva crítica

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 8:58 pm
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    A mí tambien me ha parecido un artículo muy interesante y para mí, un tema desconocido el “volunturismo” ( al verlo creía que Pepe se había equivocado y tenía que decir voluntarismo….). La verdad es que existiendo el Voluntariado de 1 a 6 meses, como nos explica Clara, con organizaciones teóricamente solventes y contrastadas, no le veo el sentido al Volunturismo.
    Desde luego, fatal si para las “empresas” organizadoras es un negocio y habría que hacer un buen trabajo de investigación para saber qué motiva a los jóvenes a elegir esta opción, máxime si encima sale caro.
    Solo se me ocurre como lectura positiva, como ya ha dicho Cinta, que al menos la experiencia sea una manera de conocer realidades difíciles de las personas de los paises desfavorecidos.
    Felicidades a los dos por el artículo y gracias

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 11:54 am
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    Clara, molt interessant i una mica crític amb el volunturisme el teu article. Crec que el model de turisme convencional està en crisi. La gent necessita afegir alguna cosa atractiva al fet de viatjar, mes enllà de conèixer superficialment el món, el problema és el negoci que hi ha al darrera. Desconec si son realment útils aquestes ajudes a la població nativa més enllà d’aportar diners a la seva comunitat per allotjaments, etc. Molt bon article perquè es d’actualitat i descobreixes un aspecte desconegut per a nosaltres.

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 12:56 pm
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    Clara, interesantísimo tu artículo. Era un tema que ignoraba por completo. Me despierta un montón de recelos. Entiendo como motivación lo que aporta a nivel personal el voluntarismo clásico y los indudables beneficios, por pequeños que sean, a las comunidades que lo reciben. Pero sinceramente, esta modalidad de “Volunturismo” me plantea un motón de dudas. Especialmente en lo referido a la falta de alguna formación específica de los “volunturistas”. De lo del negocio montado detrás ya ni hablo.
    Ayer lo comentamos con amigos médicos que han hecho voluntariado clásico en paises africanos y además de su labor como médicos han trasportado sacos, cavado pozos, etc… uno de ellos me contaba que la selección previa es tan desastrosa en algunos casos, que hasta se ha producido casos de abuso infantil por parte de algún “volunturista”. Sin comentarios.
    No dudo de la buena fe de la mayoría, aunque sea con selfies, pero intuyo que los beneficios en este caso, muy probablemente, se queden acotados a unos pocos, a los que organizan el tinglado – incluido alimentación y alojamientos – y repercuta más bien poco en la comunidad receptora. Quizá en algunos casos funcione. Hay otras iniciativas “neoliberales” disfrazadas de altruismo que si son realmente dañinas.

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  • el domingo, 14 de marzo de 2021 a las 4:58 pm
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    Enhorabuena Clara y Pepe por este atículo! Desconocía la existencia de esta segunda modalidad, el volunturismo, y tal como detallais no parece tener nada en común con la clásica del voluntariado en una Organización con fines concretos.
    Sí conozco varios casos de jóvenes que deciden viajar y conocer mundo, dispuestos a convivir con los locales y colaborar en lo que puedan, …aunque no como volunturistas, pagando a organizaciones con ánimo de lucro…. Nunca te acostarás sin saber una cosa más!
    Fuerte abrazo
    Cristina

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  • el martes, 23 de marzo de 2021 a las 8:09 am
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    Molt bó l’article i molt clarificant.
    Però jo tinc experiències diverses com voluntaria.
    Algun dia us explicaré el pitjor viatge de la meva vida a la selva de Guatemala,com voluntaria de DSF en un proyecte americà,AT’TENAMIK,on vaig descubrir el pitjor dels que es diuen voluntaris i només son lladres.
    Em van robar tot el que tenia no només econòmicament sinó emocionalment.
    Van ser dos mesos duríssims,que van fer què al tornar denunciés al cap de DSF de Guatemala,vaig tindre que anar al judici a Madrid que vaig guanyar,el van destituir de DSF i el van fer indemnizar-me economicament,diners què van anar integrament a restituir tot el material que aquesta persona havia robat al proyecte per benefici de la seva clínica a Guatemala capital.
    Un mal son en tota regla que em va fer obrir els ulls respecte a les ONG.
    Son magnífiques quan funcionan amb legalitat però poden ser nefastes si estan en mans de persones sense escrúpuls.

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    • el martes, 23 de marzo de 2021 a las 1:02 pm
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      Fantástica aportación al escrito de Clara. Nunca mejor manera de estar informados que con vivencias personales.
      Seguro que, como dices no es la regla de ONGs y creo que la intención del artículo iba muy especialmente articulada en función de lo que sí parece ser un negocio, el Volunturismo. Muchísimas gracias y un fuerte beso.

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