MOMENTOS ESTELARES DE LA ESPAÑA DEL S. XIX (III): LA CONSTITUCION DE CADIZ

AUTOR: MARIANO REBOLLO

LA CONSTITUCION DE CADIZ DE 1812

Como se comentaba en el artículo anterior, ante la inoperancia del Consejo de Castilla radicado en la capital, de ideología conservadora, el 25 de septiembre de 1809 se constituyó en Aranjuez la Junta Suprema Central Administrativa, integrada por 35 miembros. Esta Junta, que poco pudo o supo hacer, tuvo que trasladarse a Sevilla y después a Cádiz, ante el avance del ejército francés. El 29 de septiembre de 1809 convocó elecciones a Cortes y se fijó la fecha del 1 de mayo de 1810 para el inicio de las sesiones en dicha ciudad. La Junta Suprema se disolvió, designando antes un Consejo Supremo de Regencia, también de ideología conservadora, que se oponía a la convocatoria a Cortes realizada por la Junta Central, pero finalmente claudicó ante la presión del sector liberal.

Las Cortes convocadas para iniciarse el 1 de mayo de 1810 eran de carácter único, no por estamentos, formadas por representantes de la nación, sin que la nobleza y el clero constituyeran una cámara aparte. Debía nombrarse un diputado por cada 50.000 habitantes, pudiendo votar y ser votados todos los varones mayores de 25 años que tuvieran propiedad inmueble o establecimiento de comercio, tanto de la Península como de las colonias. Debido a las dificultades de movilidad derivadas de la ocupación de España por los ejércitos franceses, no todas las provincias pudieron elegir diputados  que se trasladasen a Cádiz, por lo que fueron sustituidos por suplentes de la propia ciudad gaditana, seleccionados entre gente de prestigio, en general de ideología progresista. Fueron elegidos 296 diputados de diversa procedencia: había 90 eclesiásticos, 56 abogados, 30 militares, 9 marinos, 15 catedráticos de universidad, 14 miembros de la nobleza, 8 comerciantes, 1 médico, 1 arquitecto, 1 bachiller, 2 escritores, 49 funcionarios o dignatarios del antiguo régimen y 20 sin profesión determinada.

El juramento de los diputados se realizó el 24 de septiembre en la Iglesia Mayor Parroquial de San Fernando situada en la isla de León de Cádiz, iniciándose las sesiones 4 días después, tras nombrar la mesa de discusión y establecer su reglamento interior. El Consejo Supremo de Regencia hizo lo posible por obstaculizar la reunión e intentó sin éxito que el Consejo de Castilla revisara las actas, tras lo cual quiso dimitir, pero los diputados exigieron que los regentes continuasen hasta haber jurado el reconocimiento de la soberanía de las Cortes.

Isla de leon Cadiz
Cartografía de la Bahía de Cádiz del S XiX. La Isla de León está separada del continente por un brazo de mar, el Caño de Santi Petri, y unida a él por puentes (el primero fu construido por los romanos). En ella se encuentran la ciudad de Cádiz al norte y la de S. Fernando al sur, separadas por un istmo.

El discurso inaugural fue pronunciado por el sacerdote Muñoz Torrero, diputado por Extremadura y ex rector de la Universidad de Salamanca, siendo su contenido votado en forma de ley. Afirmaba que los diputados reunidos en Cortes representaban a la nación y que la soberanía nacional residía en las Cortes, la separación de poderes, el reconocimiento de Fernando VII como único rey legítimo y la inviolabilidad de los diputados.

La obra de las Cortes se dividía en dos partes: la Constitución y otras disposiciones legislativas. El 9 de diciembre de 1810 se nombró una comisión encargada de redactar el proyecto de Constitución, que fue leído el 18 de agosto de 1811, comenzando su discusión el 25 del mismo mes y finalizando en enero de 1812. Fue jurada y promulgada el 19 de marzo de 1812, por lo que se la llamó “La Pepa”. Consta de 384 artículos y en su capítulo primero afirmaba: “La nación española es libre e independiente y no puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona. La soberanía reside esencialmente en la nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales. La nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen”. Establecía igualmente la obligación de todos los españoles de pagar impuestos proporcionales a los haberes de cada uno, así como la separación de poderes (el rey no podía suspender ni disolver las sesiones de las Cortes), la libertad de imprenta, la abolición de la tortura, una educación de primera enseñanza al alcance de todos y la creación de una Milicia Nacional (al margen del Ejército oficial) dependiente de las Cortes y con la misión de defender la Constitución y las leyes. El contenido de esta Constitución era lo más liberal posible y representaba la ideología de la parte más avanzada de la sociedad de la época. Las Cortes abolieron el Tribunal de la Inquisición, todas las jurisdicciones señoriales y los gremios, secularizaron los bienes de las órdenes religiosas y decidieron el reparto de tierras baldías y comunales a los pobres y a los licenciados del ejército… Ninguna de estas medidas, dada la oposición de los conservadores que siempre habían detentado el poder, fue llevada a la práctica al terminarse la guerra, a pesar de las cesiones que las Cortes realizaron para intentar reducir la resistencia que oponían la nobleza y la mayoría del clero.

A lo largo de los debates, surgieron tendencias ideológicas entre los diputados: los partidarios de las reformas fueron llamados liberales, los que se oponían a ellas recibieron el nombre de serviles y los que defendían los intereses de las colonias eran los americanos. El impacto de las Cortes sobre la vieja sociedad española fue más teórico que práctico pues, como dijo Carlos Marx: “España estaba dividida en dos partes. En la isla de León, ideas sin actos; en el resto de España, actos sin ideas”.

Tras firmar la Paz de Valençay con Napoleón, Fernando VII regresó a España por la frontera catalana, recorriendo numerosas poblaciones hasta llegar a Valencia, donde paró unos días antes de dirigirse a Madrid. En todo el camino fue aclamado por multitudes enfervorizadas, un delirio favorecido también por la acción de agentes sobornados por la camarilla del rey, constituida sobre todo por el duque de San Carlos y por el conde de Montijo. En Valencia se les une el general Elío, capitán general de la región. Mediante intrigas, amenazas veladas y una eficaz  labor de propaganda llena de falsedades, los absolutistas lograron que su complot contra las Cortes fuera un éxito. El 12 de abril de 1814 consiguieron que 69 diputados firmaran en Madrid un escrito dirigido al rey reconociendo la soberanía absoluta y el derecho divino del monarca. Este escrito fue llamado “el Manifiesto de los Persas”, ya que en él los firmantes comparaban el período de liberalismo gaditano con la anarquía de cinco días que era costumbre entre los antiguos persas tras la muerte del rey. Los soldados de los generales Elío y Francisco Eguía promovieron también motines anti reformistas durante el viaje del rey de Valencia a Madrid. En la noche del 10 al 11 de mayo, las tropas de Eguía detienen en Madrid a los dos regentes y a los diputados liberales más significados (Argüelles, Muñoz Torrero, Martínez de la Rosa, Larrazábal, Calatrava, García Herreros, etc).

En la mañana del 11 de mayo se publicó un decreto del rey, fechado en Valencia el día 4, en el que afirmaba que no juraría la Constitución y rechazaba todos los actos de las Cortes. Se derogó toda la legislación de Cádiz, se encarceló a liberales que no habían logrado salir del país y se instauró una represión implacable, con delaciones falsas subvencionadas; el país volvía a la plena Edad Media.

El gobierno del país era llevado por la camarilla del rey (el zafio infante don Antonio, Pedro Collado el aguador y Ugarte, un aventurero negociante, entre otros), incapaz de hacer frente a los levantamientos independentistas en las colonias de América. Pero la represión no logró acabar con los gérmenes de rebeldía que subsistieron; el liberalismo se extendió entre el ejército y en las ciudades comerciales, florecieron asociaciones francmasónicas y hubo intentos de pronunciamiento militar.

CONTINUARÁ….

Fernando VII
Retrato de Fernando VII. Goya (1814)

PD: Para dar gusto a Cinta y sus amigas de Tortosa, incluyo un enlace donde se puede conocer la biografía del diputado por Tortosa en las Cortes de Cádiz, Fernando Navarro. El resto de diputados se puede consultar en Wikipedia.

Mariano R.

Mariano R.

Neurólogo jubilado que disfruta con los buenos libros, las artes y humanidades y las conversaciones con los amigos.

10 comentarios en «MOMENTOS ESTELARES DE LA ESPAÑA DEL S. XIX (III): LA CONSTITUCION DE CADIZ»

  • el sábado, 9 de enero de 2021 a las 7:41 pm
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    Y cuando llegamos a las Cortes de Cádiz, ¡qué clarificadora visión de esa triste experiencia fallida! Me ha llamado la atención la presencia de dos escritores y un médico entre los integrantes ¿eran personalidades especialmente significadas? porque desconozco hasta que punto la ideología primó sobre el prestigio profesional y social. Muchas gracias de nuevo, Mariano, por la revisión de un siglo que normalmente nos ha llegado confuso y mistificado.

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    • el miércoles, 13 de enero de 2021 a las 1:22 pm
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      Hola Maite, gracias por tu comentario. La elección de los diputados de las Cortes de Cádiz fue difícil debido a la ocupación del país por las tropas francesas, por lo que la mayoría provenía de ciudades del litoral, siendo elegidos, como dices, por su prestigio profesional y social, resultando una mayoría más culta y de pensamiento e ideología modernizadora, progresista y conocedora de la revolución francesa.

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  • el domingo, 10 de enero de 2021 a las 12:10 pm
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    Mariano, de nuevo ha sido un placer leer tu entrada; apreder y comprender ese pasado nuestro tan cercano, triste y fallido – como tú describes claramente y como señalaba Maite – resulta paradogicamente, muy gratificante. Y además es necesario.
    ¡Qué perspectiva nos da conocer los entresijos de la historia!
    Lástima que a muchos, entre ellos nuestros propios dirigentes, se les escapa hasta la letra gorda.
    Despues del lamentable espectáculo – con muertos, no lo olvidemos- de la toma del Capitolio norteamericano, huelgan las palabras.

    Gracias Mariano. No pienso perderme ni una de tus colaboraciones!

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    • el miércoles, 13 de enero de 2021 a las 1:32 pm
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      Muchas gracias Pere. Al menos en nuestro país parece que seguimos algo parecido a pesar del tiempo transcurrido: persistencia de la ultraderecha obstaculizadora, auge del pensamiento neoliberal, corrupción, inoperancia, hipocresía y una sociedad inculta y cada vez peor educada.

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  • el domingo, 10 de enero de 2021 a las 12:13 pm
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    Hola Mariano y gracias nuevamente por este clarificador y entretenido viaje por el siglo XIX español.
    Hoy, de tu escrito referido a las cortes de Cádiz y la promulgación de la Pepa, se me acudian algunas reflexiones laterales.
    En primer lugar, la organización de aquellas cortes y la promulgación de una constitución como reflejo de las enormes dificultades que la “Dignidad”, así, con mayúsculas, siempre ha tenido que hacer para buscarse un hueco entre el Poder. Que grandes dificultades organizativas, en medio de una invasión y guerra, y en medio de la hostilidad de los poderes atávicos del país, para organizar e impulsar un texto constituyente. Que gran pundonor el de aquellos impulsores.
    En segundo lugar, el oprobio que para un pueblo significó observar, al poco tiempo, el maltrato que monárquicos, aristócratas y otros de pelaje similar, fueron capaces de articular para frustrar aquel intento modernizador. Que verguenza aquel célebre “manifiesto de los persas”
    Finalmente, decirte que la representación catalana, a pesar de conseguir el levantamiento del decreto de Nueva Planta, fue una representación que, además de no completa y absolutamente sesgada al clero y a la aristocrácia, se comportó mayoritariamente favorable a las tesis más conservadoras. Triste aportación.
    Un abrazo y reitero mi agradecimiento por tus colaboraciones

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    • el miércoles, 13 de enero de 2021 a las 1:39 pm
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      Gracias Manel. Comparto todas tus reflexiones.

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  • el domingo, 10 de enero de 2021 a las 9:47 pm
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    Mariano, sigo tus aportaciones históricas aunque no las comente y las agradezco, son muy ilustrativas. Siempre he creído que la visión histórica tiene diferentes tintas, según la mano que las relata, aunque cierto es que “el Manifiesto de los Persas”, fue vergonzoso.
    Un abrazo.

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  • el miércoles, 13 de enero de 2021 a las 1:48 pm
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    Gracias Pere. Como dices, es muy difícil describir la historia sin que exista un sesgo ideológico y crítico, aunque se intente ser objetivo. Siempre se trasluce algo la opinión del que nos cuenta la historia.

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  • el domingo, 17 de enero de 2021 a las 5:52 pm
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    Muy interesante también este capítulo. Acostumbramos a atribuir, con razón, a los dirigentes nuestras desgracias. Pero el concepto de las dos españas que surgió después de la guerra civil, parece que se empieza a gestar en ese periodo. Es decir que hay una parte muy importante de la población profundamente conservadora de la que se aprovechan las élites para conservar el poder. Ahora las llaman élites extractivas, pero son herederas del absolutismo.

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    • el lunes, 18 de enero de 2021 a las 8:15 pm
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      Tu comentario, Lluís, plantea un tema que me parece fundamental, sobre todo referido a la sociedad actual. Quizá sería interesante organizar un coloquio sobre ello. Entre mis conocidos y amigos (del hospital, de la Universidad) creo que son mayoría los que tienen un pensamiento de derechas y neoliberal, a pesar de vivir acomodadamente y ser aceptablemente cultos. Son más sexistas y racistas, rechazan ciertas políticas sociales y tampoco les interesa conocer y analizar, contrastando fuentes, los problemas actuales de nuestro país, con espíritu objetivo. Hay de todo, porque somos una sociedad muy plural, pero desgraciadamente los mejores no son los que nos gobiernan.

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