Las primeras historias: Altamira

La Cueva de Altamira ocupa un lugar destacado en la Historia, no solo por la belleza de sus pinturas sino también porque cambió el concepto que se tenía a finales del S. XIX del hombre prehistórico. De ser considerado salvaje e incapaz de crear una obra artística, pasó a ser definido como un ser con una sensibilidad y una técnica sorprendentes. Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los periodos Magdaleniense, Solutrense, Gravetiense y Auriñaciense del Paleolítico superior, es decir, que la cueva fue utilizada durante 22.000 años, desde hace unos 35.600 años hasta 13.000 años antes de la actualidad, cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe.

Fue descubierta, por azar, en 1868 por un tejero asturiano llamado Modesto Cubillas. En un día de caza liberó a su perro, atrapado entre las grietas de unas rocas cuando perseguía a una presa, y dio con la entrada. La noticia, que comunicó a sus vecinos a la vuelta, no tuvo la menor trascendencia porque se creyó que era una más entre los cientos de grutas que había en ese terreno de origen kárstico.

Sin embargo, Cubillas también se lo comunicó a Marcelino Sanz de Sautuola, perteneciente a una distinguida familia de la alta sociedad cántabra (es bisabuelo de Emilio Botín), aficionado a la paleontología y considerado un erudito en la zona, aunque no visitó la cueva hasta 1875 o 1876. Pero, el verdadero descubrimiento lo realizó su hija. Un día que acompañaba a su padre en la entrada de la cueva para recoger restos de huesos y sílex, se adentró en ella hasta llegar a una sala lateral y allí descubrió unas pinturas en el techo. Sautuola quedó sorprendido al contemplar el grandioso conjunto de pinturas de aquellos extraños animales que cubrían casi la totalidad de la bóveda y al año siguiente publicó un pequeño tratado de apariencia científica titulado “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander”, en el que defendía el origen prehistórico de las pinturas e incluía una reproducción. Sin embargo, su tesis fue rechazada por los especialistas mas reconocidos en estudios prehistóricos y paleontológicos en Europa, los franceses Cartailhac, Mortillet y Harlé, y en general por el mundo científico . Se concluyó de manera reiterada que no eran tan antiguas e incluso hubo quienes afirmaron que eran obra de algún pintor moderno por encargo de Sautuola. Eran tiempos difíciles para la Arqueología por la continua controversia y enfrentamiento entre ciencia y religión, entre evolución y creación, que existía en la década de los años ochenta y noventa del siglo XIX. Sautuola falleció en 1988 sin poder disfrutar del reconocimiento de sus hallazgos. 

Émile Cartailhac, que había sido uno de los más grandes opositores a la autenticidad de Altamira, tras el descubrimiento de grabados y pinturas a partir de 1895 en las cuevas francesas de La Mouthe, Combarelles y Font-de-Gaume, reconsideró su postura y tras visitar la cueva de Altamira, escribió en la revista ‘L’Antropologie’ (1902) un artículo titulado ‘La grotte d’Altamira. Mea culpa d’un sceptique’ (La cueva de Altamira. Mea culpa de un escéptico). Ese artículo supuso el reconocimiento universal del carácter paleolítico de las pinturas de Altamira que por fin pasó a ocupar el lugar destacado en la Historia que le correspondía.

Marcelino Sanz de Santuola y su hija María

Arqueólogos de finales del siglo XIX

Primeros dibujos de la cueva de Altamira

Hoy en día, las pinturas de Altamira, permanecen ocultas a casi todas las miradas (solo pueden acceder los estudiosos y unos pocos visitantes por sorteo), guardando en secreto el tacto de las manos que las crearon sin poder responder  que motivos les llevaban a embellecer las entrañas de la tierra. 

Cinta

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8 comentarios en «Las primeras historias: Altamira»

  • el sábado, 31 de octubre de 2020 a las 6:02 pm
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    Com sempre, interessantíssim. Felicitats per saber fer d’una senzilla nota un viatge a través de la curiositat i la erudició.

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    • el sábado, 7 de noviembre de 2020 a las 12:06 am
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      Mes que histories interessants hi han ulls interessats. Gracies.

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  • el jueves, 5 de noviembre de 2020 a las 12:54 pm
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    Lamentablemente, no las he visto en persona pero esas fotos de las pinturas de la bóveda son impresionantes. Muy interesante la historia que nos has explicado y sorprendente que en primera instancia se le negara el valor que tienen, a pesar de tratarse de expertos en la materia….., ceporros siempre ha habido.

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    • el sábado, 7 de noviembre de 2020 a las 12:11 am
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      Las pinturas se pueden ver en la réplica de Altamira, pero claro, no es lo mismo.
      Da mucho coraje que a una persona no se le reconozcan sus méritos en vida, pero la historia está plagada de ejemplos. Esperemos que les haya colmado la satisfacción personal. Gracias.

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  • el viernes, 6 de noviembre de 2020 a las 11:24 am
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    Cuando conoces la historia, la verdadera, la científica, te sorprendes de las maravillas que podemos disfrutar muy cerca nuestro. Lo que me deja perplejo son los miles y miles de años que esas pinturas llevan impolutas en esas paredes oscuras y frías de las cuevas y que en nuestra historia reciente hayamos sabido conservar su estado y podamos disfrutarlas aunque sean en imágenes.
    ¿Como sería la vida hace esos miles de años?… y ¿ como será la vida dentro de miles más?

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    • el sábado, 7 de noviembre de 2020 a las 12:17 am
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      Me imagino esas vidas muy ocupadas en la supervivencia con sus ratitos agradables en la cueva, en los bosques o en los prados. Ahora hablamos de estrés, pero siempre habrá acompañado al ser humano; la caza con piedras o lanzas tendría su miga. Gracias.

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  • el jueves, 26 de noviembre de 2020 a las 7:13 am
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    Cuando era pequeña, y digo pequeña por creo recordar que yo no tenía que agacharme para entrar en la cueva, mi padre nos llevo a visitar las Cuevas de Altamira, recuerdo un espacio pequeño con una gran piedra, en forma de mesa en el centro, y las paredes con dibujos. Los visitantes dábamos la vuelta a la mesa para ir viendo las paredes.
    Actualmente he vuelto a visitar la replica y por cosa de los años no coincide con mi recuerdo.
    Dibujar, pintar en definitiva dejar huella de nosotros en el mundo, creo que nos gusta. Un beso muy grande para esta sección. Enhorabuena Cinta

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    • el viernes, 27 de noviembre de 2020 a las 9:48 pm
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      Gracias Lourdes.
      Una ventaja de nuestra edad es que pudimos conocer la auténtica Altamira, cosa que ahora los niños no pueden.
      Estoy de acuerdo contigo, el dibujar y el pintar creo que es muy placentero aunque no se domine la técnica. Una cosa más para cuando nos jubilemos.
      Un abrazo coloreado.

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