LA CARRETERA AUSTRAL, DOUGLAS TOMPKINS Y LA FILANTROPIA ECOLOGISTA

Chile es un país 28 veces más largo que ancho y esto aún se acentúa más en la parte sur.  La llamada Patagonia Septentrional o Patagonia Norte, la estrecha franja chilena que se extiende entre los Andes y el mar, desde Puerto Montt hasta Villa O’Higgins, por la que discurren los 1240 km de la Carretera Austral, es una increíble e impenetrable extensión de bosques milenarios, montañas nevadas, volcanes, glaciares, lagos, ríos, islas y fiordos.  Un lugar de naturaleza pura, salvaje y extrema.

Hasta la década de los 70, en que se inició la construcción de la Ruta 7, conocida como Carretera Austral, las comunicaciones de los pocos habitantes de la zona se realizaban por mar o por algunos pasos que atravesaban los Andes desde Argentina.

Hicimos este viaje con nuestros amigos Carmen y Miguel y nuestro plan era alquilar un vehículo y recorrer durante 8 días este lugar tan mítico y deseado. Nuestro recorrido sería entre Puerto Montt y Cochrane, unos 300 km antes de Villa O’Higgins.  Teníamos previstas paradas para dormir en Hornopirén, Chaitén, Puerto Puyuhapi, Villa Cerro Castillo, Chile Chico y Puerto Río Tranquilo, todos ellos pequeños pueblecitos donde encontraríamos sencillísimos lugares en los que descansar después de nuestras largas jornadas.

Todo salió perfecto. Cada día disfrutamos de paisajes maravillosos, tanto al ir desplazándonos con el coche, como en las distintas visitas y excursiones que hicimos por algunos de los enclaves más atractivos de la zona.

El primer día, de camino hacia Hornopirén y después de haber tenido que realizar un trayecto de unos 30 minutos en transbordador para atravesar un primer fiordo, fuimos a visitar el Parque del Alerce Andino, donde hicimos una pequeña excursión recorriendo “el sendero del Alerce milenario”.

Al día siguiente a las 5 de la mañana, partimos en ferry desde Hornopirén hacia Caleta Gonzalo a donde llegaríamos en unas 4 horas y que era el lugar desde donde ya se podía hacer todo el resto de la ruta por tierra.  Caleta Gonzalo es uno de los puntos de entrada, por el norte, al Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins un extenso y bien cuidado parque de bosque húmedo en el que se pueden hacer muchos recorridos, todos ellos perfectamente señalizados. Más adelante os hablaré del origen y la historia de este parque. Y también de porqué se llama Douglas Tompkins.

Conducir desde Caleta Gonzalo, siempre en dirección sur, es tener la sensación de que ya se ha entrado en una zona salvaje.  La carretera está en buen estado, pero es estrecha, sin arcenes ni señalización y con la vegetación comiéndosela a ambos lados.  El tráfico es escaso y el entorno espectacular.

Al poco, unos 30 o 40 km, teníamos nuestro objetivo del día, el Volcán Chaitén, que en 2008 erupcionó, arrasando el pueblo de Chaitén, que está a los pies de la montaña, a unos 15 km. Desde el mismo borde de la carretera sale un sendero por el que ascenderemos unos 700 m. El camino es una subida sin tregua, pero fácil. Conforme se va ganando altura se aprecian cada vez más, los efectos de la erupción ocurrida 12 años antes.  El final de la caminata es una antecima, justo delante del cono del volcán, que está unos 150 m por encima de nosotros.  

Entre la cima a la que hemos llegado y el cono rojizo que está enfrente, hay una depresión unos 100 m por debajo nuestro, donde hay 2 preciosas lagunas que dan inicio al valle que acaba llegando al pueblo de Chaitén, que en su día quedó sepultado por el material expulsado por el volcán.  Las vistas, son espléndidas.

Los dos días siguientes seguimos dirigiéndonos hacia el sur por La Carretera Austral.  El paisaje es fantástico y las paradas para hacer fotos, son continuas.  Siempre hay una cumbre nevada, un cono volcánico, un lago color turquesa o un río, bravo o manso, que serpentea entre bosques o praderas. El viaje en la Carretera Austral es ir avanzando plácidamente y observar el espectáculo.

No obstante, hay lugares especialmente nombrados y uno de ellos es el Parque Nacional Queulat, donde es obligada la caminata de unas dos horas hasta el Mirador del Ventisquero, desde donde se aprecia el impresionante glaciar suspendido sobre el abismo. Todo es grandioso, es un valle impresionante en cuyo fondo aparecen las cascadas que brotan de la enorme masa de hielo que es el glaciar.  Para tener la visión completa, una vez abajo fuimos hasta la Laguna Témpanos, desde donde existe otra bonita perspectiva, más lejana, del glaciar y las cascadas.

Seguimos avanzando por la Ruta 7 hasta Villa Cerro Castillo, donde pasaremos un par de días y donde nos espera la excursión más montañera del viaje, en el Parque Nacional Cerro Castillo.  El Cerro Castillo es un macizo basáltico cuyas agujas principales alcanzan los 2.700 m.  La ascensión, desde el pueblo, es hasta el punto llamado Mirador de la Laguna, que está a los pies del macizo.  La caminata es bastante larga, unas 9 h subir y bajar, venciendo un desnivel de casi 1000 m.

La primera parte, como siempre, es amable y bonita, entre un frondoso bosque de Hayas Australes, también conocidas como Ñires. Al salir de la zona boscosa, tenemos unas impresionantes vistas sobre el valle que estamos remontando.  Los tramos finales son duros y empinados hasta llegar al Mirador, el lugar desde el que vemos, delante nuestro, la montaña y sus glaciares y la laguna a nuestros pies.

Ya por la tarde, nos dirigimos al embarcadero de Puerto Ibáñez, a unos 30 km, para atravesar en ferry el Lago General Carrera, el más grande de Chile.  Los aborígenes Tehuelches le llamaban lago Chelenko, que en idioma autóctono significa el de las “aguas tormentosas”.

Navegamos unas 2 horas por el lago hasta Chile Chico, en la orilla sur, donde haremos noche.  Durante el trayecto disfrutamos de una magnífica puesta de sol.

Al día siguiente por la mañana, hacemos una bonita excursión de unas 4 horas por la Reserva Nacional Jeinimini. A este lado del lago, el paisaje ha cambiado completamente, siendo más bien desértico. En nuestro recorrido por esta Reserva pasamos lugares cuyos nombres nos sugieren lo árido del lugar como el Valle Lunar, las Piedras Clavadas y el Portezuelo del Viento. Tierras y montañas sin vegetación, pero con el atractivo de sus formas y colores.

Regresamos a Chile Chico y seguimos nuestro camino.  Tenemos que bordear toda la orilla sur del lago por la estrecha y montañosa Carretera del Paso de las Llaves, Son unos 90 km de “Ripio”, que son pistas de gravilla, no asfaltadas.  La carretera discurre por los acantilados y es una continua sucesión de curvas y de subidas y bajadas. Las vistas sobre el lago, y las montañas que le hacen de telón de fondo son impresionantes.

Finalmente, llegamos hasta Puerto Río Tranquilo, un animado pueblecito en el que se visita una de las atracciones del lago General Carrera, las Capillas de Mármol.  Son unos acantilados   de mármol, que caen sobre el lago y que el tiempo, el agua y el viento han tallado con formas realmente caprichosas. La visita se realiza en barquitos motorizados y dura unas 3 horas.  Es una visita relajada, contemplativa y que vale la pena, por ser un fenómeno geológico que estamos habituados a ver en costas marinas o en cañones fluviales, pero no en las orillas de un lago.

El último día, lo dedicamos a visitar uno de los más bellos y salvajes enclaves de toda la zona, el Valle de Chacabuco, en el recientemente creado Parque Nacional Patagonia. Este fue uno de los últimos proyectos desarrollados por Douglas Tompkins.

Douglas Tompkins (1943-2015), estadounidense, fue un aventurero, montañero, escalador y multimillonario empresario, que a partir de 1990 fijó junto con su esposa Kristin Mcdivitt, su residencia en la Patagonia chilena y se dedicó a comprar, para su protección, centenares de miles de hectáreas de zonas amenazadas por la tala de árboles de la industria maderera y otros proyectos como los hidroeléctricos o la creación de piscifactorías de salmones.  En definitiva, industrialización que amenazaba destruir el entorno natural que allí había.

Tompkins fundador y dueño de las importantes empresas de ropa y material de montaña The North Face y Esprit, había viajado desde 1960 en numerosas ocasiones a Chile a practicar sus deportes favoritos y a conocer aquella maravillosa zona del Planeta, de la que se enamoró.  

Siempre fue un activista comprometido con la conservación medioambiental y lo llevó hasta las últimas consecuencias, vendiendo sus empresas, trasladándose a vivir a Chile y dedicando su fortuna y la de los amigos a los que podía convencer para la causa, a comprar tierras amenazadas y transformarlas en Parques Privados, dotándolos de los recursos necesarios, tanto humanos como materiales, para su desarrollo y mantenimiento. 

Douglas Tompkins y su esposa Kristine McDivitt

Desde el primer momento creo fundaciones a través de las que canalizaba con transparencia toda la gestión y además manifestó formal y públicamente que todas esas tierras las acabaría devolviendo gratuitamente al Estado Chileno.  Al principio fue un incomprendido y los chilenos, incluido el gobierno, pensaron que podía haber intereses ocultos.  No creían lo que estaban viendo, no entendían que alguien regalase cantidades ingentes de dinero de manera absolutamente altruista.  Pero estaban equivocados.  Así era.

A partir de la década del 2000, consiguió iniciar a través de sus fundaciones, negociaciones formales con los distintos gobiernos que fue habiendo en Chile y sentando acuerdos por los cuales él donaría Parques Privados con la condición de que el Gobierno los doblaría en número de hectáreas y los convertiría en Parques Nacionales.  Así fueron naciendo Pumalín, Patagonia, Corcovado, Yendegaia y otros Parques Nacionales, en Chile y en Argentina, donde también realizó acciones de compra y posterior donación. Donó más de 500 mil hectáreas y el Estado chileno las ha transformado en más de 1 millón.

https://elpais.com/internacional/2019/04/29/america/1556563652_462137.html

Douglas Tompkins falleció en 2015, en un accidente en el Lago General Carrera, el “Chelenko” de las “aguas tormentosas” que llamaban los Tehuelches. Estaba haciendo una travesía en kayak y volcó debido al fuerte viento.  A pesar de la ayuda de los amigos que le acompañaban, las aguas heladas pudieron más que él y no fue posible evitar la hipotermia que acabó causándole la muerte.

https://elpais.com/internacional/2015/12/11/actualidad/1449794326_441296.html

Yo, tomando una foto en el cementerio de Hacienda Chacabuco

En Parque Nacional Patagonia, en la antigua Hacienda Chacabuco, comprada por Tompkins en 2004 y donde actualmente están ubicadas las Oficinas del Parque, está el pequeño cementerio en el que fue enterrado Tompkins, el filántropo conservacionista, que dedicó de manera absolutamente desinteresada, su vida a proteger los lugares más amenazados de la Patagonia. Su proyecto sigue vivo a través de la Fundación Tompkins Conservation, actualmente liderado por su esposa Kristin Mcdivitt.

Pasar 8 días recorriendo este lugar tan espléndido ha sido una experiencia maravillosa, descubrir además la figura de Douglas Tompkins, visitar los Parques en los que su actuación ha sido determinante y sentir admiración hacia su persona y su empeño, ha sido también una de las satisfacciones de este viaje.

Gabo
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Gabo

Gabriel Rull, médico ya jubilado, con tiempo para dedicarme a mis aficiones, la montaña, los viajes, el deporte, además de a la familia y los amigos. Colaboro con Puaweb escribiendo y editando sobre viajes y haciendo todo lo que se me pida.

14 comentarios en «LA CARRETERA AUSTRAL, DOUGLAS TOMPKINS Y LA FILANTROPIA ECOLOGISTA»

  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 7:17 pm
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    Precioso el viaje Gabi ¡qué ganas me han entrado de ir!
    Pero el relato se enriquece especialmente con la historia de Douglas Tompkins y el link con la entrevista a su esposa Kristine. No conocía ese tipo de iniciativas, que al parecer ya fueron origen de algunos parques norteamericanos, y me imagino los recelos que provocaron en las autoridades chilenas. Pero el espectacular resultado compensa las posibles reticencias y nos hace desear que se mantengan en el futuro.

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    • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 11:33 pm
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      Me alegro que te haya gustado, Maite. Ojalá que cumplieras esas ganas de ir que dices que te ha provocado la lectura del artículo y sus fotos, te aseguro que no te decepcionaría.
      En cuanto a la historia de Tompkins, efectivamente creo que es un complemento emotivo al relato del viaje y sobre todo, una historia digna de ser conocida.
      Gracias por tus comentarios. Un abrazo.

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 7:42 pm
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    Como co-protagonista de este viaje, doy fe de que las maravillas que compartimos en esos días están certeramente explicadas en este magnífico relato de Gabi. Fueron unos días memorables en el contexto de las cinco semanas convividas y disfrutadas en ese increíble país que es Chile.
    Miguel.

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    • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 11:41 pm
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      Querido amigo Miguel, que gran viaje hicimos por Chile, un país espléndido y que bien nos lo pasamos !
      Aparecerán otros capítulos del viaje a lo largo del año……, que también te gustarán ya que eres co-protagonista .., jeje…
      Gracias por el comentario y un abrazo para tí y para Carmen

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  • el sábado, 6 de marzo de 2021 a las 9:04 pm
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    Vaya viaje Gabo! Que belleza y que grandiosidad se advierte tanto en el reportaje fotográfico como en tu precisa descripción. Por conocer la Patagonia argentina i el parque de las Torres del Paine en Chile, me hago una ligerísima idea de los sentimientos que debe provocar tu recorrido. Casi soy capaz de sentir esa “ parálisis” que la contemplación de esa naturaleza os pudo suponer.
    En definitiva un gran relato y un gran descubrimiento la del filántropo Tompkins. A veces pienso que en la humanidad, más allá de “cuatro o cuatrocientos” como Tompkins, sobramos todos.
    Muchas gracias Gabo

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    • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 12:03 am
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      Manel, recuerdo tu viaje por la Patagonia Argentina, por el canal de Beagle, por Torres del Paine…. Es posible que el cono sur americano, Argentina y Chile, sea la zona que cuente con la naturaleza más salvaje y conservada de todo el Planeta, ya lo conoces.
      Capítulo aparte es la historia de Tompkins. Yo lo descubrí preparando el viaje y una vez allí seguí abundando en la historia, que me resultó fascinante. Y estoy muy de acuerdo con eso de los “4 o 400”, que bueno.. De todas formas, hay que decir que existe una cierta corriente filantrópica de grandes millonarios que están siendo ejemplo de generosidad. Ojalá que vaya cundiendo el ejemplo. Solo la solidaridad podrá salvarnos de este desastre en el que estamos metidos y que amenaza con acabar con el Planeta.

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 10:44 am
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    ¡Impresionante! No hay otra palabra para definir la experiencia del viaje, las imágenes y la excepcional y emocionante historia de Douglas y Kristine que nos has regalado.
    Conmueven el altruismo de Tompkins, su legado y el mensaje de su esposa Kristine en el video.
    Tras comprender la enorme magnitud de su labor, uno se siente muy pequeño y se pregunta ¿y yo, qué podría hacer yo, para contribuir a la ya ineludible tarea por la recuperación y conservación de ese mundo vivo y salvaje que se nos ha ido arrebatando?
    La respuesta es dificil. Es la lucha de David frente a Goliat. Pero sigamos alerta y con la piedra en la mano…o con un dedo en la tecla, para que no nos roben todos estos “espacios de renovación espiritual” (me ha gustado como califica a esos parques naturales la directora de la Fundación Tompkins, en sus declaraciones a El País).
    Estan en juego, a demasiado corto plazo, una supervivencia minimamente digna y la salud ya muy deteriorada de nuestro hermosísimo planeta.
    Magnífico Gabi. Gacias. Un abrazo.

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    • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 1:21 pm
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      Gracias Pere por tus comentarios y me alegra muchísimo que te haya gustado. En esta entrada, aparte de explicar el viaje ( apuntalo con mayúsculas en la libreta de pendientes ), he tenido todo el interés del mundo en trasladar la historia de los Tompkins, efectivamente creo que resulta conmovedora.
      Qué podemos hacer…….., yo creo en lo del granito de arena que cada uno podemos aportar, hay que convencerse y hacerlo, es la única opción que tenemos de hacer “algo”, aunque al paso que vamos, no nos garantiza “nada”.
      Un fuerte abrazo Pere

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 1:33 pm
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    Gabi, un viaje magnífico, impresionante, ya comentado entre los dos de manera personal e intensa.
    Las fotos espectaculares.
    Sabes de buena mano nuestra intención de ir a esa tierras, de hecho sino hubiese sido por la pandemia, era esta Navidad pasada mi regalo de jubilación a Loli, 15 días justamente en esa zona.
    Esperaremos mejores tiempos y una vez allí, te recordaremos.
    Ahora un abrazo y gracias por la descripción de tan espectacular escenario de un lugar tan lejano para nosotros.

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    • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 6:59 pm
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      Sí Pere, ya sé y lo hemos hablado en más de una ocasión, vuestra intención inmediata de ir a Chile. Confirmarte en este escaparate, lo que tú ya te imaginas, es un viaje de ensueño. Espero que esta pequeña reseña, que te ampliaré si quieres, delante de un par de cervezas, te sea útil para tu viaje que estoy seguro no tardará en llegar.
      Gracias por los comentarios y un abrazo.

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 1:45 pm
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    Otra maravilla de viaje, Gabi. Lo relatas con tanta belleza de detalles y fotos y de una manera tan sugestiva y pausada que el resultado es cautivador. Ha sido un placer viajar a Chile después del desayuno, siguiendo en el mapa vuestro recorrido. Debe ser estremecedor el contacto con esa naturaleza grandiosa. Es uno de mis viajes soñados.
    También ha sido un grato descubrimiento el conocer el papel desempeñado en la Patagonia por la fundación Tompkins. ¡Menos mal que existen personas con medios que se dedican a desarrollar ideas brillantes y que pueden ser ejemplo para otros!. Precisamente hoy leía en la Vanguardia que un 5% del PIB mundial se dedica a la filantropía. Creo que los motivos que impulsan a los donantes y sus ventajas fiscales son factores secundarios. Lo importante son los beneficios que consigan. Si así logran la autosatisfacción, mejor para ellos. Al fin y al cabo es lo que buscamos todos, incluso los místicos; está en los genes. Hay una diferencia muy grande entre conseguir el placer haciendo un bien a los demás y a la sociedad que dañándolos o buscando simplemente la ostentación.
    Gracias por acercarnos a esos paisajes y a sus cuidadores.
    Un abrazo.

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  • el domingo, 7 de marzo de 2021 a las 7:07 pm
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    Gracias Cinta por tus comentarios, así dan ganas volver a ponerse a escribir otra rutilla.., jaja…. Me alegro mucho que te haya resultado agradable “el viaje” y que hayas conocido, como yo conocí preparando el viaje, a esta persona que a los 50 años, dió un giro radical a su vida para entregarse a esta causa conservacionista….., y como tú dices, si encima le gustaba, ya es la repera.
    Un fuerte abrazo.

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  • el martes, 9 de marzo de 2021 a las 3:02 pm
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    Tenia mis dudas de cual iba a ser el viaje para celebrar el final de la cuarentena, te agradezco Gabi que con este articulo me hayas dado la solución a mi dilema .Un abrazo.

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    • el miércoles, 10 de marzo de 2021 a las 1:47 pm
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      Gracias por el comentario, Guillermo. Estoy de acuerdo contigo, tú que te sueles ir temporadas largas, ese es tu destino….., es el país más largo..?
      Ya hablaremos al respecto. Un abrazo

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