HISTORIAS DE UNA COLIFLOR

Print Friendly, PDF & Email

Al empezar ni yo mismo sé de lo que hablar.

Todo depende de lo que me cuente una coliflor.

Tengo que poner urgentemente en marcha mi diarrea mental para salvar esta publicación.

Mis pérfidos compañeros me intentan sabotear.

 Adelantan una semana la edición convenida para evitar el eclipse que supondría mi crónica de la calçotada de este mismo sábado con un éxito asegurado de varios millones de lectores.

¿Cómo va a soportar la espera un mes los esquimales de Terranova con la que les está cayendo?

¿Y mis millones de seguidores, no merecen respeto?

Tengo que reaccionar e improvisar rápido.

Mi reputación está en juego.

 No se me ocurre nada bueno…maldades muchas.

Me pregunto si tiene sentido hablar de mis cuatro años de soledad forestal cuando García Márquez necesitó cien años para su obra maestra y se hizo un lío descomunal con Aurelianos.

Cómo traducir mis conversaciones con una gallina o las fantásticas historias de una coliflor rodeada por calentorros bróquils con la fotosíntesis desatada de lascivia.

1708535830148 1
PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO!!!

No puedo desvelar la vergüenza que sintió la coliflor en el inicio de los tiempos cuando se quedó dormida en la entrega de olores y le asignaron lo más fétido.

 Luego llegaron los pies de adolescente para mejorar su ránking, pero esa es otra historia.

Podría contar la reproducción sexual de los conejos peludos. Lo de peludos es una redundancia, lo sé, pues los peludos ya están prácticamente extinguidos en la raza humana.

Hablar de la emoción que sentí cuando mi vecina francesa hace un tiempo me anunció que en breve me haría entrega de su conejo y de la decepción que sentí al ver que lo que me entregaba tenía cuatro patas.

Hoy como penitencia tengo veinte conejitos para satisfacción de mis sobrinos.

Tengo informaciones dañinas sobre mis compañeros, pero la amistad y la moral me impide revelar secretos y confidencias personales.

Esta sección es seria.

No creo que a nadie le interese demasiado saber que Manel sigue fiel a la marca de calzoncillos Abanderado para soportar el peso de su cacahuete y no le bailen los altramuces (quería poner huevos, pero me ha parecido ordinario y excesivo).

Es la conclusión a la que he llegado astutamente para pensar que con tanta presión en los bajos es normal que sus editoriales nos dejen acojonados.

Que el secreto infalible que sólo yo conozco, que utiliza y nunca desvelará Lluís para unos macarrones de rechupete, es un cocktail de pastillas Avecrem Starlux y Maggi bien machacadito.

A quién le interesa saber que Maite desde que hizo terapia reconoció que el libro que más le ha marcado ha sido “Caperucita roja”

De Pedro no puedo decir nada porque es un paranoico confeso y luego me acosa.

¿Alguien le ha explicado a Pere que con la expresión “la cabra tira al monte” nadie se refería a él? Está más pirado que yo cuando aspiro el aire que fluye de la casa de mis vecinos narcos.

Hasta el bueno de Max, nuestro ángel de la guarda y que Dios conserve muchos años en formol por el bien de esta web, anda despistado.

Yo creo que se trata de un síndrome transitorio “dr. Jeckil/Mr Hide” que se manifiesta en estados de presión aguda cuando ya no controlas si eres José Manuel o Max.

Por supuesto todo esto no es venganza.

Si alguien hierra es la coliflor cotilla quien por cierto me advierte que vaya terminando.

 Me avisa que hay un fuerte desmadre en el huerto.

Las acelgas están montando junto a las espinacas un karaoke insoportable, han cogido las alcachofas como micrófono.

Siempre nos quedará Cinta.

5 comentarios en «HISTORIAS DE UNA COLIFLOR»

  • el domingo, 25 de febrero de 2024 a las 7:42 pm
    Enlace permanente

    !Que jugo le has sacado a la coliflor, Pepe! Eres increíble. ¡El día que abras el melón no sé lo que pasara! De momento, el próximo número con los calçots promete. Gracias por estos regalos tan divertidos. Abrazos.

    Respuesta
  • el miércoles, 28 de febrero de 2024 a las 9:48 pm
    Enlace permanente

    Grande, CRACK!!!!! Has conseguido que “echemos unas risas” con tu coliflor, el conejo de tu vecina francesa, y todos los cotilleos sobre nuestros chicos, tan explícitos que los hemos “visto”!!!
    No hacía falta que sufrieras: tienes recursos de sobra! (y mucha información confidencial!!!) Jjjjjjjjj
    Bueno, ardo en deseos de leer tu crónica sobre la calçotada!
    Un fuerte abrazo,
    Cristina

    Respuesta
    • el jueves, 29 de febrero de 2024 a las 11:08 pm
      Enlace permanente

      Pepe has puesto la nota de humor en esta edición. A medida que leía la editorial de Manel, el viaje por Hawai, la semana de libro negro y el cine de autor que ni conozco y, por fin ha llegado la coliflor y el bròquil que acompañadas de conejo de la vecina y los humos de otro vecino me hecho reír. La verdad es bien chula esta coliflor

      Respuesta
  • el jueves, 7 de marzo de 2024 a las 5:29 pm
    Enlace permanente

    Amigo Pepe, eres único en este arte.
    Después de tanto “empollar” los artículos de los diferentes amigos, llega tu humor fresco.
    Un regalo, un relax, una sonrisa.
    Me encantan las hortalizas y cómo no, también “los conejitos”!!
    Abrazos, amigo 😘🥂

    Respuesta
  • el sábado, 9 de marzo de 2024 a las 9:56 pm
    Enlace permanente

    Pepe, eres, ya lo sabes, nuestro horticultor preferido. No nos importa que chismorrees sobre nosotros con tus creaciones vegetales o con tus gallinas.
    Tu gracejo y tu gran corazón – ese que no te cabe en la bragueta – te salvan de cualquier cargo.
    Multiplicar el conejo de la vecina -como los panes y los peces – solo para el regocijo de los niños, o este don tuyo para dialogar con aves y hortalizas, son claras muestras de tu santidad.
    Tus amigos vamos tomando nota de tu virtud, de tus especiales facultades, de tu gracia, para reclamar al Papa de Roma que te suba a los altares.
    Puedo ver con claridad esa talla, menuda pero resplandeciente, con una coliflor en la mano y conejitos y gallinas mirándote embelesados a tus pies.
    Ni Paco el de Asis va a poder ensombrecer a nuestro Pepe del Maresme.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *