EL SONIDO DE LA TIERRA

A todos nos ha sucedido.

Recibes un correo, un whatsapp o simplemente te cuentan una historia y sientes la necesidad imperiosa de compartir con familia, amigos o grupos.

La mayoría de veces no son demasiado trascendentes, por no decir que son borrables inmediatamente después de ser leídos.

En alguna ocasión, pocas, sientes que el envío recibido ha hecho diana en alguna parte secreta de tu cuerpo y esas imágenes quedan guardadas en tu “nube” interna.

Quiero compartir con vosotros una historia emocionante que me envía mi amigo Rubén desde Argentina.

A mi amigo Rubén, argentino de domicilio y nacimiento, pero barcelonés de corazón y alma, lo conoceréis mejor en una próxima entrega.

De hecho lo podéis conocer en el último vídeo que enlazo. Es uno de los talleres dirigidos por él.

No son vídeos excesivamente cortos y lo ideal sería disponer de un cierto tiempo.

Son vídeos de un mediometraje que requieren su pausa.

Vais a conocer la aventura del Sonido de la Tierra, la constatación una vez más del poder transformador del sonido y del ritmo.

Es la victoria de la cultura sobre la barbarie, del corazón sobre la sinrazón.

Gente admirable que logra lo que a muchos nos parece ya una utopía.

Hay multitud de libros y películas donde se refleja una labor similar a la que os presento.

Cuando enlacé la primera vez con el vídeo pensé que se había inspirado en la película “La Misión”.

Hay que ser de piedra para que no te traspasen las notas de oboe creadas por Morricone.

Ahora, y después de penetrar en el fascinante perfil de Szarán, sé que es al revés.

Nuestro autor es una de las más grandes eminencias en música de las Reducciones jesuíticas de América del Sur.

Morricone se dirigió a él, entre otros, para la banda sonora.

Omito por ser una historia paralela la descripción de cómo se encontraron milagrosamente las partituras jesuíticas que se creían perdidas.

Os animo a buscarla porque da para una película al igual que la biografía de nuestro héroe.

Tal vez sea por mi apellido Millet, pero cuando la música/sonido atrapa mi alma toco el Cielo.

En la película “Los Chicos del Coro” vemos otro ejemplo del paso de la severidad regida por el lema “acció/reacción” al estado de plenitud con el axioma “acción/música/amor”.

El proyecto de “Sonido de la Tierra” nace por mediación de uno de los mejores músicos de Paraguay, Luis Szarán en un encuentro con la fundación Avina en el año 2002.

Avina es una de esas imprescindibles Fundaciones del mundo latinoamericano dedicada a promover la sostentabilidad a partir de procesos colaborativos, generando impactos positivos a gran escala.

La biografía y los relatos de Szarán son una pura delicia.

Si pincháis en este enlace lo podéis conocer mejor si os apetece. Vale la pena

Nació en Encarnación (Paraguay) en una familia muy humilde de padre polaco inmigrante (agricultor) y rodeado de hermanos con una madre que nunca entendió su pasión por la música.

Su pasión, su talento y su perseverancia lo llevaron después de algunas casualidades a Europa.

Con el dinero y el reconocimiento suficiente hast decidió devolver a su país su bagaje y ser útil para una sociedad que salía de una de las más terribles ,oscuras y feroces dictaduras del mundo.

Treinta y cinco años de Stroessner había convertido a un pueblo en supervivientes, pobres y y delincuentes que ansiaban un cambio radical en sus vidas.

El problema es que quedó una estructura miserable sostenida por una endémica corrupción.

Según las encuestas, el 92 por ciento de la juventud paraguaya soñaba únicamente en ser ricos sin importarle los medios.

Se planteó trabajar con los jóvenes desfavorecidos la ética y la honestidad.

Apostó primero por los perfiles más problemáticos y necesitados.

Uno de los grandes retos fue la escasez de instrumentos ante la excelente respuesta de los jóvenes.

Como en los cuentos, el destino se reserva una carta para los mejores.

En el vídeo primero encontraréis la respuesta que es pura magia.

Con el tiempo se entrecruzó el colectivo más desfavorecido con jóvenes de mayor nivel adquisitivo y social.

Como no podía ser de otro modo se comprobó el éxito de esa interrelación a través de la música.

Entre músicos y no músicos ya han formado a más de 22000 niños y niñas de 218 comunidades del interior del país y 17 departamentos.

La idea es transformar socialmente una comunidad a través de la música y no únicamente formar músicos.

Todos salen sabiendo tocar un instrumento. Algunos hacen la carrera y terminan en grandes orquestas.

Hoy en día su modelo se ha exportado al menos a cinco países Latinoamericanos.

No quiero extenderme demasiado porque lo que vais a ver habla por sí solo.

Es un extracto de una experiencia colectiva.

“No tenemos que tirar la basura tan fácilmente no tenemos que desechar a la gente tan fácilmente”

En el siguiente vídeo ya se puede ver parte del resultado a los diez años

Para finalizar no puedo evitar incorporar un vídeo/homenaje a mi amigo Rubén.

No sólo me proporcionó la posibilidad de conocer el maravilloso proyecto de Sonidos de la Tierra, si no que me aportó la conferencia que realizó él mismo basada en esa experiencia.

GRACIAS QUERIDO RUBÉN

6 comentarios en «EL SONIDO DE LA TIERRA»

  • el sábado, 22 de enero de 2022 a las 7:26 pm
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    Amigo Pepe, he leído tu entrada y visionado los vídeos.
    Comentario: impresionante.
    No obstante, no se por dónde empezar a reflexionar con labores de este tipo en países de esas características.
    He viajado, visto y compartido algunas experiencias, sino parecidas, sí alineadas al mismo concepto de influencia y cambio social, tanto en Ecuador, Perú, Nepal…
    Créeme que es de tanto impacto emocional que uno queda inmóvil, petrificada la mente y solo se siente el alma. En ese estado, una reflexión sobre lo que se hace y acontece, me es imposible.
    Así que solo puedo decirte que me ha impresionado y ha removido nuevamente ese sentimiento que siempre me ha acompañado por esas tierras.
    Pepe, no me pidas más por escrito. Mejor un día lo hablamos y compartimos.
    Un abrazo
    Pere S.

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  • el sábado, 22 de enero de 2022 a las 8:55 pm
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    Me alegra comprobar que compartimos esos sentimientos que ya sabía nos resonaban a los dos.
    La verdad es que me enamoró el proyecto y la figura de Szarán que creo sinceramente merecen ser reconocidas.
    Te imagino feliz en vuestra cooperación Nepalí.
    Gracias

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  • el domingo, 23 de enero de 2022 a las 7:48 am
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    Pepe que valioso reportaje, lección de vida y superación para todos. Gracias por contarlo. Besos

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  • el domingo, 23 de enero de 2022 a las 5:19 pm
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    Realmente me ha impresionado conocer este proyecto y ver los videos. Es difícil no sentirse emocionado al oír los testimonios de los chicos y chicas y como solo necesitan que se les de una oportunidad.
    ¡Y ya al principio del primer video me he quedado pasmado al oír el violonchelo construido de materiales reciclados!
    Perdona mi afición a las frases filosóficas y un poco grandilocuentes, pero no puedo resistirme a citar una leída recientemente: “Se creía que la civilización procedía de arriba, transmitida por los magos, los sabios, los santos, los conquistadores y los fundadores de imperios. Pero no, proviene de abajo, allí donde manos anónimas se esfuerzan …”

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  • el lunes, 24 de enero de 2022 a las 10:40 pm
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    Pepe, creo que con esta entrada nos has tocado el corazón a todos.
    Nos has regalado uno de esos raros momentos en los que uno cree recuperar, aunque solo sea fugazmente, la esquiva fe en la humanidad.
    Szarán. Me parece increible ver esa inteligencia y bonhomia unidas a un pragmatismo tan mágico y tan real, con verdadera capacidad de cambiar las cosas.
    Esos visionarios si me gustan. Lástima que abunden tan poco.
    Conmovedor es el proyecto y sus logros. Conmovedor es escuchar a Bach en un chelo hecho con una lata de aceite. Y por encima de todo, lo más emocionante es ver esas ganas, esa ilusión en las caras de un montón de chicos y chicas jóvenes, a los que quizá la música y la experiencia de compartir algo bello consiga hacerlos mejores, dejar atrás la miseria de “no saber que hacer con la vida” y disfrutar la suya, la mucha que tienen por delante, de otra manera. Otra vida.

    Ilusionante.
    Aunque tantas veces, como en “La Misión”, aparezca el violento, de cualquier origen o casta, y rompa el oboe sin miramientos.

    Un abrazo.

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  • el martes, 25 de enero de 2022 a las 7:58 pm
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    Habéis escrito comentarios que mejoran mi artículo.
    Brillantes palabras que se merece gente de este calado.
    Yo me he limitado a darles la visibilidad que se merecen.
    Aunque evidentemente el mérito principal se lo lleva Szarán yo me inclino ante estos ilusionados jóvenes y especialmente al fabricante de instrumentos que vive entre basura y de ellos saca sonidos de un valor ético y estético insuperable.
    Gracias

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