DESCUBRIENDO LA PROVENCE (parte 2)

Después de haber visitado el Cañón del Verdon, y dormir en el bonito pueblo de Castellane, que se considera la entrada este del Parque, abandonamos el curso del río dirigiéndonos en dirección sudeste hacia la costa mediterránea a la altura de Cannes.

El camino entre Castellane y Cannes forma parte de la nombradísima “Ruta de Napoleón”, que se extiende a lo largo de 340 km entre Antibes y Grenoble. Esta ruta fue la realizada durante 7 días por Napoleón en 1815 tras su fuga de la isla de Elba, en la que estaba confinado tras su abdicación forzosa en 1814. Desde Grenoble, Napoleón se dirigiría hasta París para reconquistar de nuevo el poder en el llamado “Gobierno de los 100 días”, hasta ser nuevamente derrotado por la Coalición europea en la batalla de Waterloo y deportado ya definitivamente a la isla de Santa Elena, donde permaneció hasta su muerte en 1821. Actualmente es uno de los recorridos, en coche o en moto, más populares en Francia, tanto por los paisajes excepcionales y los bellos pueblos que atraviesa, como por la devoción que tienen los franceses por Napoleón.  Nosotros solo hicimos aproximadamente una cuarta parte.

La ruta está jalonada por numerosas representaciones del Aguila Imperial, que fue la imagen elegida por Napoleon para representar su Imperio y sus ejércitos
Al sur de Cannes, la espectacular costa del Esterel, visión continuada de esta fantástica combinación de rojo, verde y azul.

Desde Cannes, avanzamos hacia el sur siguiendo la carretera de la costa, disfrutando de un recorrido espléndido, en el que destaca de manera especial el tramo comprendido entre Théoule-sur-Mer y Saint-Raphaël, la llamada Cornisa d’Or o Cornisa del Esterel, una carretera de unos 35 km, construida en 1905, en la que podremos contemplar desde sus miradores los fantásticos acantilados rojos del macizo de Esterel. 

Unos 150 km más al sur, llegaremos al siguiente de los objetivos previstos de nuestro viaje, el Parque Nacional de las Calanques, que visitaremos al día siguiente. 

Calanque d’En Vau

PN Calanques está situado en la costa y tiene su principal centro poblacional en Cassis, precioso y muy animado pueblecito costero desde donde parten muchos de los recorridos a pie y en barco que permiten conocer la zona.  Está constituido por un macizo rocoso de piedra blanca que se extiende a lo largo de unos 25 km de costa y 4 km hacia el interior y es el más joven de

todos los Parques Nacionales de Francia, pues fue declarado como tal en 2012.  Las Calanques son en realidad calas de arena blanca, con la característica de estar excavadas y encajonadas entre altas paredes de piedra, realmente es como si fuesen pequeños fiordos.  Saliendo de Cassis, hicimos un recorrido circular de unas 5 horas, pic-nic incluido, por senderos que discurren sobre los acantilados con bonitas vistas de las calanques y sus paredes de piedra, con descenso a las tres que visitamos, la de Miou, la de Port Pi y la d’En Vau. Es una zona que vale la pena conocer a pie como hicimos nosotros, pero seguro que en verano también debe ser muy atractivo hacerlo en barquitos que hacen recorridos saliendo desde el mismo pueblo de Cassis.

Esa noche fuimos a dormir con la caravana a Peynier, un pueblecito que está a unos 20 km de la importante ciudad de Aix-en-Provence.  Los dueños del camping nos dieron información turística de los alrededores, pueblecitos y excursiones para hacer al día siguiente.  Peynier y toda la zona está en una magnífica extensión de viñedos de la denominación de origen Côtes de Provence-Sainte Victoire, salpicada de pintorescos pueblecitos y presidida por una majestuosa montaña, más bien un pequeño macizo calcáreo de unos 20 km de longitud cuyas paredes rocosas se podían contemplar desde la meseta en la que estábamos.  Se trata de la Montaña Sainte Victoire, una de las más emblemáticas de La Provence

Esta montaña adquirió especial notoriedad al ser pintada en 88 ocasiones (45 óleos y 43 acuarelas) por el gran pintor post impresionista y precursor del cubismo y otras vanguardias del siglo XX, Paul Cézanne, que era de Aix-en-Provence. Con estos antecedentes, no nos quedaba más

remedio que dedicar el día siguiente a visitar los pueblos y los viñedos de la zona y, naturalmente, subir al Pic des Mouches, punto culminante del macizo. Valga decir que Cézanne pintó “su” montaña desde diferentes perspectivas, a diferentes horas del día y todas y cada una de las estaciones del año. Esos cuadros, todos diferentes, están actualmente colgados en las paredes de las más importantes pinacotecas del mundo.

A la mañana siguiente visitamos dos de los pueblos más nombrados, Puyloubier y Pourrieres, ambos encantadores, aunque la imagen general de la extensión de viñedos con las hojas de tonos ocres y rojizos, salpicados de pequeños pueblecitos y construcciones agrícolas y la Sainte Victoire al fondo es lo que más queda de la visita.

Pic des Mouches, cima de la Montaña Sainte Victoire

Por último, cumplimos también con el objetivo de hacer la cima, el Pic des Mouches.  Subida fácil, unos 600 m de desnivel y unas 4 h subir y bajar. Panorama soberbio al llegar a la cima y avistar toda la extensión al pie de la montaña, la explanada de viñedos y pueblos por donde habíamos estado deambulando unas horas antes.

Nos queda pendiente hacer la Route de Napoleon completa, desde Antibes hasta Grenoble, aprovecharemos para pasar por Aix en Provence y hacer la ruta urbana dedicada a Cézanne y los caminos próximos a la ciudad, también preparados para ser visitados, a donde iba para conseguir las distintas perspectivas de su querida montaña. Además, procuraremos que sea a finales de junio para disfrutar de una de las imágenes más buscadas en Provence, las inmensas extensiones azules de los campos de lavanda en flor.  Pero ese será ya otro viaje….

Paul Cézanne, La Montaña de Sainte Victoire ( 1890 ), Museo d’Orsay, París

Gabo
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Gabo

Gabriel Rull, médico ya jubilado, con tiempo para dedicarme a mis aficiones, la montaña, los viajes, el deporte, además de a la familia y los amigos. Colaboro con Puaweb escribiendo y editando sobre viajes y haciendo todo lo que se me pida.

5 comentarios en «DESCUBRIENDO LA PROVENCE (parte 2)»

  • el sábado, 14 de noviembre de 2020 a las 5:02 pm
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    Me encantan los paisajes con costa, algo que no solemos ver muy frecuentemente a no ser que vivas en ella. Pero lo que más me gusta es verla desde el mar… Conoces mucho mejor la orografía del lugar y descubres eso lugares insólitos que a pie nunca los verías.
    Los paseítos y los paisajes inmensos y tremendos, me imagino que unas buenas chirucas son fundamentales!!

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    • el sábado, 14 de noviembre de 2020 a las 6:12 pm
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      Efectivamente Max, para ver buenos paisajes desde tierra hay que tener buenas chirucas y “darle a la pata” de lo lindo. La opción que a ti te gusta, verlo desde el mar, es igualmente fantástica, o más porque a veces hay lugares a los que solo se puede acceder en barco…y vaya lujo poder hacerlo ! Por cierto, desde aquí te animo a que escribas alguna ruta hecha desde el mar para publicarla en esta sección ( esto se llama aprovechar la ocasión )

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  • el sábado, 14 de noviembre de 2020 a las 7:19 pm
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    Preciosa salida y precioso comentario.
    Lo sabré para la próxima ocasión y te aseguro que me entretendré algunos dias. Siendo como es una zona de paso habitual a la Liguria, Toscana o Piamonte, no he acertado nunca en un “pequeño” desvio: Ahora ya poseo la información.
    Gracias

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    • el sábado, 14 de noviembre de 2020 a las 8:11 pm
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      Me alegro mucho que lo percibas así Manel, creo que valdrá la pena el desvío. Solo comentar que a estos 2 escritos publicados, les he llamado “descubriendo la Provence” porque nunca antes había estado y varios de los lugares “descubiertos”, han sido sin tenerlo previsto, por sorpresa. Zona fantástica.

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  • el jueves, 26 de noviembre de 2020 a las 8:57 pm
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    Amigo Gabi, siempre abriendo nuevos horizontes. Bonita e interesante reseña. Tendré en cuenta algunos puntos que relatas.
    Gracias amigo.

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