CAP DE CREUS Y PARATGE DE TUDELA

En esta ocasión, os voy a plantear una escapada de 2 días, con base en Port Lligat para dormir y excursiones cada una de esas dos jornadas.

El primer día tenemos como objetivo visitar el Paratge de Tudela, que es una zona situada al norte de la península del Cap de Creus. Saldremos de Port Lligat, para seguir después hasta el propio Far del Cap de Creus y volver pasando por la Cala Jugadora, siguiendo en dirección suroeste de nuevo hacia Port Lligat. Nosotros lo hicimos andando, pero conforme vaya explicando el recorrido, veréis que hay alternativas para utilizar el coche y hacer así el recorrido más liviano.

Tomamos en Port Lligat la carretera Gi-614 que va al Cap de Creus. Si no se quiere caminar por la misma carretera, es posible buscar un sendero que discurre durante un buen tramo por la derecha de la carretera, antes de volver nuevamente a la vía asfaltada, donde encontraremos a los pocos minutos, a la izquierda, el desvío hacia el acceso de entrada al Paratge, donde hay un párquing  (existe la posibilidad de tomar un taxi en Port Lligat que nos ahorre los 4 km de carretera o combinar 2 coches, si se dispone de ellos, dejando uno en el pueblo y otro en la entrada al Paratge).

El lugar es de visita libre y se deben seguir los caminos preparados al efecto. Nada más iniciar el recorrido nos damos cuenta de que se trata de una extensión semidesértica, decorada de manera natural por un extenso conjunto de formaciones rocosas de colores y formas caprichosas con el mar de fondo. Un paisaje sugerente e inhóspito que no deja indiferente.

Paneles informativos del Mirador de la Gran Sala

Este lugar tiene mucha historia. En 1964 el francés Club Mediterranée se hizo con los derechos, en aquel tiempo no era zona protegida, para construir una de sus famosas “ciudad de vacaciones”, de la que podían disfrutar sus socios. Posteriormente, en 1998, se declaró la zona Parc Natural de Cap de Creus y se iniciaron negociaciones con Club Mediterranée que abandonó sus actividades en 2004. En 2009 se demolieron unas 430 construcciones y se eliminaron todos los ejemplares de flora exótica que se había plantado con finalidad ornamental

y se dejó o se reintrodujo solo la flora autóctona, para finalmente acometer el trabajo definitivo de remodelación del espacio y recuperación del ecosistema. Esta intervención fue considerada como modélica desde el punto de vista paisajístico y de restauración ambiental, siendo galardonada en 2012 con el Premio de Honor de la American Society of Lanscape Architects.

Paneles informativos del Mirador de la Gran Sala

Pero hay más historia, si no más importante que la anterior, quizá sí más atractiva y sugerente.  El lugar había sido escenario de inspiración para Salvador Dalí, que ya por los años 30 decía que “el Cap de Creus era un teatre d’il.lusions òptiques” y que “el meu paisatge mental s’assemble a les roques proteiques y fantástiques del Cap de Creus”. Formaciones rocosas artísticamente inspiradoras, conocidas como el Camell, l’Àliga, el Conill, y sobre todo, la Roca Cavallera, un gran bloque de roca pegmatita que inspiró a Dalí para pintar en 1929 uno de sus cuadros más famosos, El Gran Masturbador. 

Ian Gibson, autor de “La vida desaforada de Salvador Dalí”, señala que “de la contemplación prolongada de las ilusiones ópticas del Cap de Creus, le vino a Dalí su perdurable obsesión por los efectos visuales, especialmente por la doble imagen”

Justo al inicio del recorrido hay un monolito con una cita de Dalí, que forma parte de un dibujo que el pintor hizo del llamado Pla de Tudela y que envió en 1961 al arquitecto y amigo Pelayo Martínez, responsable de las futuras obras del Club Mediterranée. Ese dibujo y esas palabras forman actualmente parte del Arxiu del Col.legi d’Arquitectes de Catalunya. La cita es como sigue: “Aquesta part compresa entre el Camell i l’Àguila que tu coneixes i estimes tant com jo mateix es i ha de continuar per sempre essent geología pura, sense res que pugui mixtificar-ho. En faig qüestió de principi.  Es un paratge mitològic que és fet per a déus més que per a homes i cal que continuï tal com está”. 

Paneles informativos del Mirador de la Gran Sala

A partir de ese punto y ya con las presentaciones hechas, iniciamos el deambular sosegado, observador, dejándonos llevar por las percepciones visuales. Nosotros además tuvimos toda la suerte del mundo, un día entre semana del mes de noviembre, las 10 h de la mañana, sol, buena temperatura y prácticamente solos en el lugar.

Enseguida llegamos al Mirador del Pla de Tudela, en alto, en el que hay dos gigantescos cubos de acero corten, como dos balcones, que nos recuerdan las construcciones que existieron en este lugar, desde donde se tiene una excelente panorámica de conjunto de gran parte del espacio, hacia el norte y hacia el este.

Desde este camino salen algunos desvíos, para acceder a distintos miradores desde los que seguir admirando los diferentes fenómenos geológicos, así como la costa y algunos islotes, como la isla Portaló.

Se regresa al camino principal y se llega al Mirador de la Gran Sala, donde existen unos grandes paneles de roca y acero en los que está muy bien expuesta con texto y fotografías, información relativa al proceso de rehabilitación realizado y también a la relación de Dalí con este espacio. Es muy recomendable dedicar un rato a leer la información existente.

Mirador de la Gran Sala con los paneles informativos
Vista desde el mirador de la Gran Sala

Se sigue caminando, en dirección sur, el mar a la izquierda. Avanzamos por terreno ondulado, casi plano, disfrutando de las sensaciones visuales que percibimos. Vamos pasando cerca de las famosas rocas de nombres conocidos, están indicadas y el juego es ser capaz de ver las figuras que representan en este “teatro de ilusiones ópticas”.

El Conill
l’Àliga

Por fin, llegamos a Cala Culip, final del recorrido y de la zona delimitada como Paratge de Tudela. Si se quiere, se puede bajar fácilmente a esta bonita cala de arena donde existe un pequeño embarcadero. Hasta aquí hemos tardado dos horas. Quienes han dejado el coche en el párquing, vuelven por el mismo camino. En total, todo el recorrido, ida y vuelta, se puede hacer en unas 2,5 horas o un poquito más.

Pero nosotros continuaremos camino hacia el Far de Cap de Creus. Desde cala Culip se sigue en dirección sur hasta llegar nuevamente a la carretera Gi-614 que viene de Cadaqués y sube hacia el faro. Andando tardaremos unos 30 minutos desde Cala Culip.

Cala Culip desde la subida final al Far
Far de de Cap de Creus

En el faro, explanada con extensa vista. También un bar donde tomarse una cervecita y un restaurante en el que es necesario reservar si se quiere comer. En ambos locales, mesas en el exterior con vistas impresionantes.

Hasta el faro, que está en la punta más oriental del Cap de Creus, hemos llegado viniendo desde el norte. Ahora seguiremos nuestro camino volviendo sobre nuestros pasos, deshaciendo la subida al Faro, hasta encontrar, a unos 10 minutos, un sendero señalizado que sale a la izquierda desde la misma carretera y que se dirige hacia el sur, hacia una cala que tenemos a la vista, la Cala Jugadora, una atractiva playita de arena al fondo de una de las muchas entradas que hace el mar en esta accidentada y rocosa zona costera.

Cala Jugadora. De vuelta a Port Lligat con el Far del Cap de Creus al fondo

Seguimos nuestro camino bordeando la costa desde la altura. Pasamos sobre la Cala Jugadora y nos encontramos con dos señoras que nos explican que vienen andando desde Cadaqués y que se acaban de bañar en la cala, efectivamente, el cabello aún mojado da fe de que es cierto. También nos comentan, son las 13,30 h, que ahora van al restaurante del Far a comer el famoso “arrós caldós de marisc”. Nos da mucha envidia y nos pasa por la cabeza la idea de que quizá al día siguiente podríamos volver al Far.

El camino de vuelta, bien señalizado, va abandonando la costa y podemos disfrutar de un paisaje diferente y también magnífico, el del interior del Cap de Creus. El cielo sigue azul y el sol continúa reinando en el horizonte, este final de paseo resulta relajante.  En una hora más, estamos de regreso en Port Lligat. Han sido unas 6 h de excursión fácil.

Al día siguiente hacemos un recorrido más urbano y menos exigente, también más corto en tiempo y distancia, pero igualmente bonito.

Salimos otra vez desde Port Lligat ya que ahí es donde hemos dormido las dos noches, para dirigirnos hacia Cadaqués bordeando la línea de costa. Admiramos al partir la bonita bahía de Port LLigat, disfrutando de la costa desde las puntas rocosas de este sinuoso recorrido. Preciosa la llegada a la bahía de Cadaqués con la soberbia vista del pueblo con la iglesia en el centro dominando el conjunto. En Cadaqués callejeamos un poquito, aunque no sea ni la primera, ni la segunda vez…, es agradable y relajante. Después seguimos en dirección sur con el mar a la izquierda, abandonando el pueblo y siguiendo la costa hacia el Far de Cala Nans.  Camino fácil pero bonito, con la diferente visión de Cadaqués desde el otro lado de su bahía. Justo antes de llegar al faro está la bonita cala Nans. En el faro unos minutos de contemplación y regreso por el mismo camino. Una vez en Cadaqués, volveremos a Port Lligat por dentro del núcleo urbano, por la ermita de San Baldiri, en realidad una calle de 300 o 400 metros que une Cadaqués con Port LLigat.

Bahía de Cadaqués

Cala Nans

Hoy el día no ha sido como ayer, ha estado nublado y un poco desapacible. Es lo que tiene estar en Cap de Creus a finales de noviembre y el recorrido ha sido mucho más corto, hemos tardado unas 3 horas, por lo que hubiese sido perfecto poder complementar la jornada con alguna otra actividad que de hecho existe  y la teníamos prevista. Se trata de visitar la casa-museo de Salvador Dalí en Port Lligat. No ha podido ser ya que está cerrada a causa del Covid. 

Esta casa fue desde 1930 y durante muchísimos años la residencia principal de Dalí y Gala y parece ser que tras la muerte de Gala en 1982, Dalí se trasladó de forma inmediata a vivir al castillo de Púbol y posteriormente a Figueres hasta su muerte. Ya no volvió nunca a su casa de Port Lligat. Esto hace que la casa-museo que actualmente se visita esté prácticamente en las mismas condiciones en que ellos la habitaban, lo cual le da un atractivo especial y nos queda pendiente conocerla en una próxima ocasión.

Así que para rematar la jornada y a falta de otras actividades, nos acordamos de nuestras “amigas” de ayer, las que se bañaron en Cala Jugadora y que iban al restaurante y nos hemos ido, en coche eso sí, al Far de Cap de Creus a comernos un arrocito caldoso de marisco, con su “Sauvignon blanc” y todo. Un final perfecto.

Gabo
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Gabo

Gabriel Rull, médico ya jubilado, con tiempo para dedicarme a mis aficiones, la montaña, los viajes, el deporte, además de a la familia y los amigos. Colaboro con Puaweb escribiendo y editando sobre viajes y haciendo todo lo que se me pida.

14 comentarios en «CAP DE CREUS Y PARATGE DE TUDELA»

  • el sábado, 19 de diciembre de 2020 a las 9:03 pm
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    Me ha encantado el relato Gabi. Lo cuentas de manera tan fantástica, con el detalle justo, los adjetivos adecuados, las descripciones perfectas, las anécdotas suficientes y las referencias culturales que animan el ya de por si extraordinario y salvaje paisaje, que me consolará haberlo visto con tus ojos y palabras si no llego recorrer todos esos caminos. Enhorabuena y un abrazo.

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    • el sábado, 19 de diciembre de 2020 a las 10:23 pm
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      Gracias Cinta, eres un encanto ! Intento explicar lo que yo he visto, lo mejor que puedo, pero en todo caso es para despertar el interés….., se trata de que cada uno lo vea con sus propios ojos, por lo tanto hay que ir. Recuerda que hay tantos viajes como viajeros.

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  • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 1:21 am
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    Que gran paseo propones, Gabo! No se si por la facilidad que refieres al caminar esa ruta, o por el arroz caldosito i el sauvignon con el que rematas la jornada, pero és de las pocas veces que me siento con ganas de practicar tu hobby favorito.
    Te aseguro que me la apunto para la primavera.
    Un abrazo
    Manel

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    • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 12:04 pm
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      Ya sabía yo que había que poner en el anzuelo…… “arroz caldosito” para pescar senderistas… ?
      Espero que hagas el recorrido y te guste
      !
      Un abrazo

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  • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 8:22 am
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    Gabi, que excursión tan maravillosa, parece fácil pero….seguro que sabiendo que al final nos espera ese arroz caldoso nos apuntamos contigo.
    un fuerte abrazo
    Lourdes

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    • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 12:07 pm
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      Parece fácil…..y lo es, muy fácil.
      Nada me gustaría más que poder repetir la excursión con vosotros, así que ahí está la idea….Acabando con el arrocito, claro!
      Un abrazo

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  • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 8:48 am
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    Realmente espléndido esta entrada. De toda la costa catala a esta es la que menos conozco. Muy sugerente esta excursión que me la anoto en la lista, junto al arrocito, je je

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    • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 12:14 pm
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      Gracias por tu felicitación Lluís.
      Es verdad que esta zona del Cap, entre Cadaqués y Port de la Selva es mucho menos visitada que otras más fácilmente accesibles. De todas formas, en concreto el Paratge de Tudela, es actualmente un lugar muy fácil de visitar y que vale la pena no perderse.
      Un abrazo

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  • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 7:04 pm
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    Amigo Gabi, bonita ruta. Algún trocito conozco, entera no.
    Ahora con tiempo por delante, a la que levanten la veda, tengo previsto largarme unos días por ahí.
    Gracias por tu recorrido.

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    • el lunes, 21 de diciembre de 2020 a las 3:56 pm
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      Pere, me alegro que te haya gustado y te haya despertado aún más esas ganas de conocer esa zona al completo. No te decepcionará.
      Gracias por tu comentario y un abrazo

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  • el domingo, 20 de diciembre de 2020 a las 9:06 pm
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    Gabi, que ameno y estimulante me ha resultado este magnífico paseo. Y que bien nos lo has descrito!
    Esa Costa Brava de una geología increibe, junto a un mar con todos los azules y esas pequeñas calas y pueblos llenos de encanto confieso que desde siempre me ha robado el corazón. Pero tu no solo me has descubierto un montón de rincones nuevos si no que, con tu manera de contar y esas referencias a otras historias del pasado que sin duda aumentan la magia y el atractivo del lugar, has conseguido que me entraran unas enormes ganas de conocerlo por mi mismo! Sería fantástica una expedición púa al Cap de Creus, magia surrealista y arrocito incluidos!
    Gracias amigo!

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  • el lunes, 21 de diciembre de 2020 a las 4:02 pm
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    No sabes como me gusta oír que mi relato ha despertado en tí las ganas de conocer el lugar. Y efectivamente tienes razón en que esas connotaciones históricas del lugar lo hacen aún más atractivo. Yo no había hecho nunca esa ruta ni sabía nada de la relación del lugar con Dalí. Al ver que todo eso era así, es cuando me entraron las ganas de explicarlo en la web. Y que bueno sería poder hacer una “expedición Púa “ en algún momento!
    Gracias Pere, un abrazo

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  • el martes, 22 de diciembre de 2020 a las 3:04 pm
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    Genial el viaje a pie Gabi,
    Se me ocurre que hagas unas guías de tus viajes, describes tan bien el recorrido que nada tienes que envidiar a las grandes guías turísticas.
    También me ha parecido increíble las formas rocosas con las que Dalí flipaba y las creaba.
    Muy interesante esta ruta.

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    • el miércoles, 23 de diciembre de 2020 a las 2:03 pm
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      Gracias por tus halagos, Max, tú sí eres un amigo..jeje. A ver si organizamos un paseíllo por ese lugar, igual con un par de “cigarritos de la risa” flipábamos con las rocas más que Dalí.

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