BERTHE MORISOT

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Figura de la entradaEdma Morisot leyendo. Berthe Morisot, 1873. Óleo sobre lienzo, 46 x 72 cm. Cleveland Museum of Art, Ohio, EEUU (Dominio público).

CONCURS CERCANT L’ART (octubre):

SOLUCIÓN: Mujer en su tocador. Berthe Morisot, 1875. Óleo sobre lienzo, 60 x 80 cm. Art Institute of Chicago, EEUU. (Dominio público).

ACERTANTES (por orden alfabético): Pepe Ruiz, Pere Ramirez y Pere Sanchez.

COMENTARIO

Morisot.La cuna
La cuna. Morisot, 1872. Óleo sobre lienzo, 56 x 46 cm. Musée d’Orsay (Dominio público)

Dicen que la vida es como una noria. La verdad es que tiene sus vueltas.

Conocí a Berthe Morisot durante la visita al Jeu de Paume en mi primer viaje a París. Su cuadro La cuna me inspiró mucha ternura y compré una reproducción para regalársela a mi madre. Ella la enmarcó y desde entonces siempre estuvo colgada en su habitación, frente a la cama.

Que yo recuerde, no volví a fijarme en Morisot hasta hace unas semanas en que, escribiendo un artículo sobre Manet, apareció asomada en El balcón. Su apariencia era muy distinta a la mujer sentada al lado de la cuna; transmitía tristeza y soledad. Manet la volvió a retratar en más de una docena de ocasiones. En uno de los cuadros, precioso, vestida de un negro que realza el rostro, con un pequeño ramito de violetas en el escote, grandes ojos y labios sensuales, entreabiertos, a punto de expresarse con dulzura y firmeza a la vez.  

Manet El balcon
El balcón. E. Manet, 1868. Musée d’Orsay (Dominio público)
Manet. Morisot con un ramo de violetas
Berthe Morisot con un ramo de violetas. E. Manet, 1872. Óleo sobre lienzo, 50 x 40 cm. Musée d’Orsay (Dominio público)

Berthe no correspondió a Manet; nunca le retrató. Quizá no le faltaron las ganas, pero pintar hombres no les estaba permitido a las mujeres artistas de su época. A su marido le pintó acompañado de su hija, lo cual ya convertía el lienzo más que en un retrato en una escena familiar.

Repasando la obra de Morisot, tropecé con la Mujer en el tocador. Está de espaldas, sin apenas mostrarnos su rostro. Por su actitud parece cansada: con la cabeza ladeada, el brazo derecho deshace el moño mientras que el izquierdo reposa y en el medio perfil de su cara se insinúan los ojos cerrados. En el cuadro domina el blanco -uno de los distintivos de la autora-, manchado con pinceladas desdibujadas rosas y azules de intención decorativa floral en la pared del fondo y con reflejos luminosos en el espejo. Lo único oscuro es la cinta negra alrededor del cuello, seguramente debido más a una moda que a una intención simbólica.

Octubre 1
Mujer en su tocador. Berthe Morisot, 1875. Óleo sobre lienzo, 60 x 80 cm. Art Institute of Chicago, EEUU. (Dominio público).

¿Quién de esas mujeres era Berthe Morisot? Probablemente todas. Una vida da para muchas versiones. De algunas de ellas nos fue hablando a lo largo de su obra.    

Berthe Morisot1875
Berthe Morisot en 1875. Fotografía de Charles Reutlinger (Dominio público)

Nació en Bourges, el 14 de enero de 1841, en el seno de una familia de la alta burguesía y de ideas liberales. Tuvo dos hermanas mayores, Ives y Edma, y un hemano menor, Tiburce. Su familia se mudó varias veces debido al trabajo de su padre, un alto funcionario del Estado, hasta que en 1852 se radicaron en Passy, en aquel entonces un suburbio rural al oeste de París, ciudad donde Morisot permaneció hasta su muerte.

Sus padres, interesados por la música y las artes, animaron a Berthe y a su hermana Edma a iniciarse en estas, inscribiéndolas en clases privadas de dibujo y construyéndoles un estudio de pintura en el jardín de la casa. Sus profesores fueron Geoffroy Alphonse Chocarne, pintor de la escuela de Dominiqe Ingres, y más tarde Joseph-Benoît Guichard, ambos artistas de estilo neoclásico. Este último les animó a iniciarse como copistas en el Louvre ya que hasta 1897 las mujeres tuvieron prohibido ingresar en la Escuela de Bellas Artes. Las puertas estaban cerradas para ellas porque en la Escuela se pintaban desnudos y, además, las jóvenes de buena familia solo podían salir de casa acompañadas.

Al observar su talento, Guichard advirtió a su madre del peligro que este podría acarrear:

            «Dado el talento natural de sus hijas, mi instrucción no las convertirá en simples pintoras de salón, sino en auténticas artistas. ¿Se da usted cuenta de lo que esto puede significar? Será revolucionario, e incluso diría que catastrófico en un entorno burgués y elitista como el suyo. ¿Está segura de que no llegará a lamentar el día en el que permitió que el arte entrara en su casa, hoy un hogar respetable y apacible? ¿Se da cuenta de que el arte puede llegar a regir el destino de sus dos hijas?»

Su madre, Madame Marie Cornélie Morisot, sonrió serenamente y respondió que estaba dispuesta a enfrentar ese peligro.

En 1861 las hermanas Morisot conocieron a Camille Corot, importante paisajista de la Escuela de Barbizot. Su forma de captar y plasmar la realidad a través del color y la luz tendría una gran influencia en la obra de estas artistas y les incitó a nuevas formas de expresión y a la pintura al aire libre.

Fueron los paisajes los que hicieron posible la participación de las hermanas Morisot en el Salón de París de 1864, cuando Berthe contaba tan solo 23 años. Las normas del Salón obligaban a las pintoras a ceñirse a los temas “femeninos”: cosas bonitas de la naturaleza, niños jugando y retratos amables en colores claros.

Morisot 13. Rosbas
Rosbras, Bretaña. Morisot, 1866. Óleo sobre lienzo, 55 x 73 cm. Colección privada (Dominio público).

A partir de allí, ambas continuaron exhibiendo puntualmente en el Salón; Edma hasta 1869, fecha de su casamiento con el oficial de la marina Adolphe Pontillon (lo que significó su retirada de la pintura), y Berthe hasta 1873, cuando pasó a incorporarse a la vanguardia emergente que luego se denominaría Impresionismo.

En el cambio de estilo de Morisot tuvo mucho que ver Édouard Manet. Se conocieron en 1868 en el Louvre y Manet quedó impresionado por el talento de las dos hermanas, comentando: “¡Lástima que sean mujeres!”.  Berthe y él forjaron una prolongada amistad y un continuo intercambio de ideas a nivel profesional que le permitió conocer de primera mano los debates sobre el arte moderno y la realidad cotidiana, que solían ser discutidos en el Café Guerbois. Como asistir a estas tertulias estaba vetado a las mujeres, Berthe organizó veladas los martes en su lujosa casa familiar, a las que acudían destacados pintores e intelectuales, como Degás y Baudelaire, y fue acercando sus intereses a los del futuro grupo impresionista. Más tarde, cuando Morisot afirmó su originalidad y encontró su propio estilo, fue ella quien tuvo impacto sobre Manet.

Con el estallido de la guerra franco-prusiana en 1870, Berthe se trasladó con su familia a Saint-Germaine-en-Laye y posteriormente a Cheburgo, tomando a su hermana y sus sobrinos como modelos para muchas de sus obras más emblemáticas, como La cuna.

Es en esta época cuando su estilo se fue perfilando claramente. La artista comenzó a captar en el lienzo las impresiones de felicidad familiar, tanto en escenas de interior como al aire libre, con un estilo pictórico que fue progresivamente espontáneo y suelto, con predilección por los colores claros, maestría en el manejo del blanco e interés por la expresión psicológica de sus modelos.

Morisot 19. Mujer joven
Mujer joven. Morisot, 1871. Museo de Bellas Artes de Houston (Dominio público)
Morisot 12. La caza de mariposas
La caza de mariposas. Morisot, 1874. Óleo sobre lienzo, 46 x 56 cm. Musée d’Orsay (Dominio público)

Su trabajo pronto se vio recompensado con el éxito, porque ya en 1872 vendió 22 pinturas al famoso comerciante y promotor parisino Paul Durand-Ruel, hecho que marcó otro hito en su carrera como artista profesional.

Con el fin de la guerra, Morisot volvió a París y empezó a preparar las obras que presentaría en el Salón de 1873. Sin embargo, el jurado ultraconservador de ese año solo aceptó uno de sus pasteles, negando también la participación de Monet, Pissarro y Sisley. El malestar causado entre los artistas derivó en la creación en diciembre de 1873 de la Sociedad Anónima de Pintores, Escultores y Grabadores que pudo por fin organizar una exposición independiente en la primavera de 1874. Nacía el Salon des Refusés (el Salón de los Rechazados) y Edgar Degas invitó a Berthe a exponer, lo cual materializó su integración oficial a la vanguardia impresionista y la convirtió en una de los protagonistas del gran escándalo que significó esta exposición para los académicos. No le importó; en la primera exposición del Salon des Refusés figuraron cuatro de sus óleos, al año siguiente fueron catorce. 

Después de Pissarro, Morisot  fue la pintora cuyas obras integraron más exposiciones impresionistas, faltando solo a una, en 1879, tras el nacimiento de su hija Julie.

A lo largo de su obra fue demostrando un gran dominio de la técnica al óleo prescindiendo del dibujo y la línea, construyendo las figuras de sus cuadros a partir de pinceladas gruesas, sueltas, y captando a la perfección la atmósfera, el color y la luz con sus reflejos 

Su trabajo fue muy popular durante toda su vida, incluso en ocasiones vendiendo más que muchos de sus contemporáneos varones, como Degas, Monet o Sisley.

Al éxito de Morisot contribuyó el apoyo de su esposo, una circunstancia excepcional dado el patriarcado imperante de la época. Eran los maridos quienes decidían sobre el patrimonio familiar, aunque lo hubiera aportado la mujer al matrimonio. Para colmo, tenían muchas más facilidades para el divorcio y su adulterio era tolerado, a diferencia del adulterio femenino que solía llevar implícito la exclusión de la vida social burguesa.

Morisot se había casado a los 33 años con Eugène Manet, hermano de su amigo pintor. Ya había sobrepasado de lejos la edad nupcial acostumbrada, por lo que seguramente fue un matrimonio de conveniencia, como los muchos que había por entonces. Es probable que la proximidad que le aseguraba el parentesco con respecto a Édouard influyera en su decisión. Eugene era un terrateniente con aficiones pictóricas y novelísticas muy introducido en los círculos literarios y políticos, pero tras la boda abandonó sus inquietudes artísticas para dedicarse a Berthe, ayudándole a organizar sus exposiciones y a criar a su hija.

En 1875, Morisot y su esposo viajaron unos meses a la Isla de Wight, en Inglaterra. Durante la estancia en la isla, y contraviniendo las normas establecidas de equilibrio en la composición y definición de contornos, empezó a desarrollar una especie de nueva ‘taquigrafía visual’ de pinceladas cortas y rápidas para pintar lo que tenía delante, fueran objetos o personas. Plasmó el movimiento y la caída de la luz trazando rayas discontinuas de pintura con la superficie del pincel, rápidas líneas con la punta del mismo, y rayando la pintura con el mango. Ninguno de sus colegas impresionistas había trabajado de una manera tan experimental.

Morisot. E. Manet
Eugéne Manet en la Isla de Wight. Morisot, 1875. Óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm. Musée Marmottan Monet, París (Dominio público)
Morisot.14. Trigal
Trigal. Morisot, 1875. Óleo sobre lienzo, 47 x 69 cm. Musée d’Orsay (Dominio público)

En 1878 nació su única hija, Julie, quien pasó a ser su modelo predilecta a lo largo de su infancia y adolescencia.

Morisot. The Basket Chair
La silla cesta. Morisot, 1882. Óleo sobre lienzo, 61 x 75 cm. Museo de Bellas Artes de Houston (Dominio público)
Morisot 18. Julie en la mesa
Julie en la mesa. Morisot, 1891. Colección particular (Dominio público)

Tras la muerte de Manet en 1883, Berthe afianzó su amistad con Renoir y empezó a hacer estudios de desnudos empleando distintas técnicas, como el pastel, el carboncillo y el grabado a punta seca, los cuales se verían reflejados en la última Exposición Impresionista, celebrada en 1886, donde presentó once óleos, uno de ellos Mujer en el tocador, además de una serie de acuarelas, dibujos y abanicos decorados.

Morisot logró exponer individualmente en vida, hecho que da cuenta del alcance y respeto que suscitaba como artista. Su primera exposición individual se celebró en la galería Boussod y Valadon en 1892 y gozó de un rotundo éxito. Además de exponer en París, lo hizo también en Londres, Bruselas y en Nueva York en 1886,  confrontando al público estadounidense con la estética del impresionismo por primera vez y alcanzando un éxito insospechado.

Desafortunadamente, Berthe murió a causa de una neumonía en 1895, a los 54 años de edad.  El poeta Stéphane Mallarmé, su gran amigo desde 1874, se convirtió en el tutor de su hija Julie, pues Eugene Manet había fallecido tres años antes. El mismo Mallarmé escribió el prefacio del catálogo de la primera exposición póstuma que se le dedicó a la pintora en 1896.

A pesar de sus méritos y logros, al igual que otras artistas del siglo XIX como Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, Berthe Morisot fue relegada a un segundo plano por los historiadores del arte, más específicamente a la categoría de artistas femeninas, por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal, de la misma forma que sus colegas masculinos, pero con una óptica diferente. Siendo una mujer de la alta burguesía estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado.

Fueron sus experimentos con el concepto de lo ‘inacabado’ y lo “fugaz” en su pintura lo que demostró que era una de las más audaces y realmente traspasaba los límites. “Mi ambición es capturar un toque de lo efímero, escribió. Así, desafió las nociones establecidas de cómo debía verse una pintura ‘terminada’, por lo que fue a menudo criticada: parecía más impresionista que los impresionistas.

Un ejemplo son Julie y su galgo” o su Autoretrato (el único que realizó) en el que las figuras casi se disuelven en el fondo y los bordes quedan incompletos.

Morisot 15. Autorretrato
Autoretrato. Morisot, 1885. Musée Marmottan Monet, París (Dominio público)
Morisot. Juliet y su galgo
Julie y su galgo. Morisot, 1893. Óleo sobre lienzo, 73 x 80. Musée Marmottan Monet, París (Dominio público)

Llegó a ser conocida como “El ángel de lo incompleto” y quienes la entendieron la apreciaron por haber seguido un camino radical que la diferenció de los demás y la llevó al borde del estilo abstracto.

“Las formas son siempre vagas en las pinturas de Mme Berthe Morisot, pero una extraña vida las anima”, escribió Gustave Geoffroy, en el diario La Justice en 1881.

Que fuera una mujer no es la única explicación para su olvido hasta bien entrado el siglo XX. Probablemente contribuyó la prosperidad de su familia porque al no precisar la venta de sus cuadros, la mayoría quedaron en el entorno familiar, colecciones de amigos y otras manos privadas, no llegando a los museos.

Actualmente, el Musée Marmottan Monet (París) es el que alberga un mayor número de ellas, por expreso deseo de la familia: 25 pinturas y 65 acuarelas, así como pasteles y dibujos. También el Musée d’Orsay custodia diez de sus telas. El resto de su obra está diseminada en museos de todo el mundo y en colecciones privadas.

Precisamente ahora y hasta el 3 de marzo de 2024, el Museo Marmottan Monet presenta una exposición única: “Berthe Morisot y el arte del siglo XVIII”. Sesenta y cinco obras procedentes de museos franceses y extranjeros, así como de colecciones privadas, se reúnen por primera vez para resaltar los vínculos que unen la obra de la primera mujer impresionista, Berthe Morisot (1841-1895) con el arte de Antoine Watteau (1684). -1721), François Boucher (1703-1770), Jean-Honoré Fragonard (1732-1806) o incluso Jean-Baptiste Perronneau (1715-1783).

Por otro lado, dando un paso más en la reivindicación de las artistas femeninas, tal olvidadas por los historiadores del Arte, el Museo Thyssen-Bornemisza ha organizado la exposición “Maestras” que se puede visitar hasta el 4 de febrero de 2024. Por supuesto, no podían faltar obras de Berthe Morisot.

PD: Dedicado a mi sobrina Cinta que nació con el talento de la pintura y toda la luz.

Cinta
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2 comentarios en «BERTHE MORISOT»

  • el sábado, 25 de noviembre de 2023 a las 7:37 pm
    Enlace permanente

    Fantàstic viatge per la vida i la obra d’aquesta artista. M’has donat una magnífica idea per apropar-me una mica més a la seva obra. Així, aquest proper mes de gener, durant la meva visita a la ciutat, t’asseguro faré tot el possible per acostar-me al Marmottan-Monet. Ja t’ho explicaré.
    Manel

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  • el martes, 28 de noviembre de 2023 a las 11:21 am
    Enlace permanente

    Cinta, ens has regalat un article no solament emocionant i bell perquè ens recorda l’obra de Morisot, sinó també perquè, paràgraf a paràgraf, fa palesa l’esgarrifosa consideració social de la dona en els segles passats.
    Quan tantes vegades es qüestiona, encara ara, l’avenç del feminisme, sembla que oblidem, massa sovint, d’on venim. Gràcies per recordar-nos-ho.
    Realment he gaudit molt del teu escrit, i dels seus quadres, de cap a fi. Una estona ben aprofitada i divertida.
    I justament, per rematar, he gaudit també del vídeo de l’exposició “Mestres” del Thyssen-Bornemisza, que adjuntes amb un enllaç. Preciós i interessantíssim!
    Petons

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