¡¡¡ALELUYA!!!

Es probable que muchos de nosotros hayamos tenido en el pasado algún annus horribilis con ganas de que acabara, pero con respecto al 2020 el deseo es prácticamente universal. Estamos contando las horas para cambiar de almanaque y poder gritar esa palabra mágica: ¡¡¡ALELUYA!!!

Creo que el Aleluya de Leonard Cohen nos encanta a todos, pero hay otro Aleluya más antiguo, de hace casi 300 años, que ha ido encandilando a generación tras generación, el Aleluya de Händel, un fragmento de su oratorio El Mesias, escrito en inglés y una de las obras corales más conocidas e interpretadas con mayor frecuencia en occidente. Aunque es típica su representación en las fechas navideñas, a la Natividad solo hace referencia el primero de sus tres fragmentos. Los otros dos giran en torno a la Pasión que termina con el coro “Aleluya” y a la Resurrección.

Händel, nacido en Halle, Alemania, en 1685, formado en Italia y afincado y nacionalizado en Inglaterra, pertenece junto a J.S. Bach, A. Vivaldi, G.P. Teleman y J. Rameau, al quinteto esencial de compositores de la primera mitad del S. XVIII.

El reconocimiento que tuvo Händel tanto en vida como después de su muerte  no tiene parangón con el de ningún otro compositor de su época. Fue el primer artista o intelectual vivo de los tiempos modernos en cuyo honor se erigió una estatua y el primer compositor al que se le dedicó una biografía crítica y con cuya obra se hizo una tentativa de edición completa en 1786-1787.

Su obra vocal es muy amplia. Escribió más de 100 cantatas, una docena de motetes latinos, 33 oratorios y odas y 42 óperas de las que se conservan 39, a lo que hay que añadir su música ceremonial.

Haendel estatua
Estatua de Händel. L.F. Roubillac, 1738

Händel se inclinó hacia la música desde su infancia y a los 17 años ya fue nombrado organista de su ciudad natal, aunque un año después se trasladó a Hamburgo donde residía su amigo de toda la vida, G.P. Telemann, probablemente atraído por la ópera. Allí empezó a componer alguna, de las que solo se conserva Almira

Entre 1706 y 1710 residió en Italia, donde asimiló las corrientes musicales de la época y donde se fraguó su peculiar estilo. En este intenso periodo creativo compuso varias óperas y música sacra católica, a pesar de sus profundas convicciones luteranas, que son auténticas obras maestras. Durante su estancia en  Roma se dedicó a la música sacra, dado que la autoridad Pontificia había prohibido la ópera y derruido el teatro principal que a ella se había dedicado y su lugar lo ocupaba un sucedáneo, el oratorio, obra cantada en latín o, cada vez más en lengua vulgar, con argumento piadoso e interpretada sin vestuario ni representación escénica.   

En febrero de 1710, un Händel maduro personal y artísticamente y legítimamente ambicioso, se dirigió a Hannover y al cabo de unos meses a Londres. 

Londres era ya entonces la mayor ciudad de Europa (600.000 habitantes) y vivía una curiosa situación musical ya que ningún compositor autóctono había ocupado el trono que dejara vacante la muerte de Purcell en 1695 y la influencia de la corte en este ámbito se había reducido notablemente por los esfuerzos económicos exigidos por la Guerra de Sucesión española. Sin embargo, una creciente demanda social atraía a músicos extranjeros que eran protegidos por ciertos aristócratas que intentaban introducir la ópera italiana, familiar para quienes habían viajado al sur en el Grand Tour, frente a la propia tradición inglesa de mascaradas y semi-óperas que unían música y declamación. Händel impulsó decisivamente el triunfo foráneo con su Rinaldo, primera ópera italiana expresamente escrita para la escena londinense y que cosechó un gran éxito.

Haendel
Händel

Posteriormente se le asignó una generosa pensión real y compuso música para celebraciones cortesanas. A partir de entonces ya no abandonaría Inglaterra, salvo en viajes ocasionales para contratar cantantes y otras actividades privadas, y se nacionalizó en 1727. Tras unos años de esplendor como director de la Royal  Academy of Music, fundada para representar música italiana, empezaron a haber sátiras hacia este género operístico, tensiones entre cantantes y competencia con otras compañías y llegaron los malos resultados económicos. La Royal Academy of Music se clausuró en 1728, pero Händel no se desanimó y en los años siguientes fundó nuevas empresas, una de ellas vinculada al Coven Garden, y estrenó obras maestras como Orlando, Ariodante y Alcina. Sin embargo, las compañías tuvieron que cerrar por pérdidas económicas y a partir de entonces, en 1741, contando ya 56 años, supo acomodar su música a los gustos y exigencias del público, cultivando otros géneros como los oratorios y la música ceremonial que le supusieron un gran éxito. Con la interpretación en 1749 de la Música para los Reales Fuegos Artificiales alcanzó una cota de popularidad jamás conseguida hasta entonces por músico alguno.

Esta obra, junto a la Música acuática, los Himnos de la Coronación, presentes desde entonces en la coronación de todos los monarcas ingleses, y el oratorio El Mesías le han asegurado la inmortalidad y la identificación como un elemento fundamental de la cultura inglesa. La fama de uno de los cuatro himnos de la coronación, Zadok the Priest, también rico en Aleluyas, se ha realzado en nuestro días al ser la sintonía de la Champions League.

musica acuatica

Su salud se fue deteriorando a partir de 1751 y las cataratas le dificultaron la composición. Fue intervenido tres veces de cataratas, la última por John Taylor, que había dejado ciego a J.S. Bach, le privó definitivamente de la vista en 1758. Muy debilitado, falleció el 14 de abril de 1759 y fue enterrado en la abadía de Westminster. 

Después de su muerte se realizaron interpretaciones multitudinarias de El Mesías en diferentes lugares de Londres en las que llegaron a participar más de 4.000 ejecutantes, desembocando en una auténtica locura popular.

Händel es, sin duda, uno de los mejores compositores melódicos que ha existido y su música produce una instantánea e irresistible transmisión de sentimientos. Esto, unido a su excepcional dominio de la armonía y el contrapunto, su asombrosa fantasía en el tratamiento de la orquesta como soporte de la voz humana, su innato sentido dramático o su impresionante capacidad para el retrato musical y la expresión de los más matizados sentimientos, explican su auténtica y gigantesca dimensión y la inmensa huella que ha dejado y sigue dejando en la Historia de la Música. 

Cinta
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Cinta

Neuròloga amb desig de gaudir i d'aprendre amb i dels amics.

9 comentarios en «¡¡¡ALELUYA!!!»

  • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 11:04 am
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    Cinta, un altre peça d’entreteniment cultural d’alt nivell. M’ha semblat fantàstic el recorregut biogràfic d’aquest personatge que cavalca entre el XVII i el XVIII, allà en el naixement de la Europa política que actualment coneixem.
    Ja t’ho he dit altres vegades, jo amb això de la música culta tinc un problema, però no es menys cert que hi han vegades en els que em tremola el cos al sentir determinades peces. En aquesta ocasió, si be el Aleluya és “mayestatic”, el Zardok, posa la pell de gallina.
    Brillant. Gràcies Cinta, un matí meravellós.

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    • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 1:54 pm
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      Gracies Manel. El gaudir de la música clàssica nomes necessita sensibilitat i tu la tens i molta. Celebro que t’hagi agradat.
      Una abraçada.

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  • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 1:11 pm
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    Me ha encantado leer los datos biográficos de Handel, no era consciente de que hubiera sido un compositor tan relevante en la historia de la música. Las dos obras que nos has propuesto, geniales. Ha sido un agradabilísimo rato de música y lectura.
    Gracias Cinta

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    • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 1:48 pm
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      Gracias Gabi. Un placer que hayas disfrutado más de la música de Händel conociendo su historia.
      Un abrazo

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  • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 2:11 pm
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    Cinta, una delícia sentir Händel tot llegint el teu article sobre la seva trajectòria vital i – molt interessant-sobre l’època que l’envoltava. Oratoris contra Òperes, les identitats nacionals i les seves respectives músiques, fins i tot la curiosa referència als temibles resultats de l’oftalmologia d’aquell temps.
    Gràcies, amiga melòmana o “music lover” com diuen els anglesos.

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  • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 5:46 pm
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    Increíble Händel, por todo lo que representa el talento a tan temprana edad. Me imagino la sociedad de aquella época y se me ponen los pelos de punta. Vivirla era una verdadera lotería, porque solo unos pocos nacían en buena cuna, el resto ni te cuento.
    La música clásica no es ni mi fuerte ni mi pasión, no he sabido ni leerla ni escucharla. Pero ver la Royal Choral Society cantando el ‘Hallelujah Chorus’ de Händel me eriza la piel. Gracias por acercarnosla.

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  • el sábado, 26 de diciembre de 2020 a las 8:59 pm
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    Gracias a vosotros, Pere i Max, por los comentarios. Es verdad, en el S XVIII todo sería mucho más difícil, empezando por sobrevivir y por lo visto si te operaban de cataratas lo tenías crudo. No lo he puesto en el artículo para no extenderme, pero el padre de Händel era dentista-cirujuano (me imagino que de los de tenazas de aquella época) y quería que estudiara Derecho. Handel, tal como delata su música, debía tener una fuerza interior brutal y siguió su propio camino. Menos mal que no hizo caso a su padre y gracias a ello podemos disfrutar de su música.
    Un abrazo a los dos.

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  • el domingo, 27 de diciembre de 2020 a las 8:04 am
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    Bon dia Cinta sí la musica de Haendel es meravellosa ,el teu escrit i revisió bibliografica ens transporta a segles passats amb una facilitat de una gran mestre de la cultura. M´encantat sentir i llegir el teu escrit acompanyada de la música de Haendel. Gracis Cinta Bon Nadal
    Lourdes

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  • el sábado, 2 de enero de 2021 a las 12:36 pm
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    Gracies Lourdes. Ja que no ens veiem, al menys ens podem comunicar de manera virtual i per mi es un plaer si has gaudit una estona amb Händel como jo ho fet amb les teves aportacions.
    Feliç Any Nou, estimada amiga.

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